El Castell de Guadalest pone en valor su excepcional patrimonio



El municipio destaca por la belleza de sus dos castillos, el de San José y el de la Alcozaiba. Este último ha sido restaurado, recientemente, con la finalidad de mostrar una parte del mismo

El Castillo de la Alcozaiba es un Bien de Interés Cultural (BIC) de origen islámico; en concreto, los restos de la fortificación pertenecen al siglo XII, si bien presentan grandes reformas a finales del siglo XV y principios del XVII. A lo largo de su historia, el conjunto ha sido testigo de guerras, terremotos y transformaciones, conservando aún hoy su carácter histórico y su papel central en la historia de El Castell de Guadalest.

En el año 1244, tras la conquista cristiana, el infante don Alfonso, hijo de Jaime I, firmó un pacto con el caudillo musulmán Al-Azraq por el que le permitía conservar el control de varios castillos de la zona. Las tensiones por la posesión de los territorios provocaron varias revueltas moriscas en las que la fortaleza jugó un papel estratégico para la defensa del valle. Durante los siglos XIV y XV, pasó por diversas manos reales y nobiliarias, siendo vendido, recuperado y ocupado en episodios bélicos. A partir del año 1609, con la expulsión de los moriscos, disminuyeron sensiblemente las necesidades defensivas de los señores de Guadalest.

Sistemas de defensa y supervivencia

En toda fortaleza medieval, el agua valía tanto como la piedra. Contar con un buen sistema de captación y almacenamiento podía marcar la diferencia entre resistir o sucumbir durante un prolongado asedio. En algunos casos, una simple cisterna bien construida resultaba estratégicamente más importante que un elevado muro. Por ello, las construcciones militares de la Edad Media incorporaban aljibes que, todavía hoy, permanecen ocultos bajo nuestros pies, silenciosos testigos de su pasado defensivo.

En el interior del Castillo de la Alcozaiba se conservan dos aljibles de planta rectangular y una sola nave, aunque de distintas dimensiones y épocas. El aljibe superior, de menor tamaño, es de origen andalusí y está cubierto por una bóveda de cañón. El aljibe inferior, en cambio, pertenece probablemente a época bajomedieval cristiana.