En su interior se conservan relatos ancestrales, formaciones geológicas, cursos de agua ocultos y huellas de civilizaciones pasadas
El misterio que envuelve a las cuevas naturales las ha convertido en un atractivo turístico de primer orden para quienes desean ir más allá de los paisajes convencionales. En su interior se conservan relatos ancestrales, formaciones geológicas, cursos de agua ocultos y huellas de civilizaciones pasadas que permiten comprender mejor la historia del territorio.
La Comunitat Valenciana, gracias a su variedad geográfica y climática, propone un itinerario fascinante por cuevas situadas en Alicante, Valencia y Castellón, todas ellas con rasgos propios y razones suficientes para despertar la curiosidad del visitante.
Alicante: entre leyendas, bóvedas gigantes y el Mediterráneo
La provincia de Alicante concentra algunas de las cuevas más conocidas y accesibles de la Comunitat. En Benidoleig, la Cueva de las Calaveras debe su nombre a un hallazgo ocurrido en el siglo XVII, cuando se encontraron doce cadáveres durante una expedición espeleológica. Más allá de esa anécdota histórica, el visitante recorre más de 300 metros de cavidad en los que se suceden estalactitas, estalagmitas y cúpulas que superan los 50 metros de altura. El recorrido culmina en el Toll Blau, un lago subterráneo que ya en época árabe despertó interés por su posible uso agrícola.
En el noreste de la provincia, en la Vall d’Ebo, se encuentra la Cueva del Rull, descubierta en 1919 por José Vicente Mengual durante una jornada de caza. Décadas después fue acondicionada y abierta al público, permitiendo hoy contemplar columnas, banderas y formaciones geológicas muy variadas en un espacio que ha ido renovándose con el paso del tiempo y que actualmente es de titularidad municipal.

La Cueva de Don Juan, en Jalance, se integra en un entorno natural.
Las Cuevas de Canelobre, en Busot, destacan por su espectacularidad. Su bóveda principal alcanza los 70 metros de altura, una de las más elevadas de España, y en su interior sobresale el conjunto conocido como la Sagrada Familia, con una columna que supera los 25 metros. La estalagmita central, El Canelobre, da nombre a la cueva y se estima que tiene más de 100.000 años. Además de la visita turística, el espacio cuenta con zonas para espeleología y, en ocasiones, se convierte en escenario de conciertos gracias a su acústica natural.
Completamente diferente es la Cova Tallada, situada entre Dénia y Xàbia, a nivel del mar y dentro de la reserva natural marina del Cabo de San Antonio. El acceso forma parte de una ruta muy frecuentada en verano y permite culminar la visita con un baño en aguas claras. Las excursiones en kayak y la cercanía de la Torre del Gerro añaden atractivo a una experiencia donde naturaleza y litoral se funden.
Valencia: cuevas históricas, defensivas y culturales
En el interior de la provincia de Valencia, la Cueva de Don Juan, en Jalance, se integra en un entorno natural marcado por el barranco de los Capellanes, afluente del Júcar. Con un recorrido de 400 metros, la visita guiada permite disfrutar tanto del interior de la cavidad como de miradores naturales con vistas panorámicas. El trayecto hasta la cueva discurre entre parajes como los cañones del Júcar o el Campichuelo, lo que convierte la excursión en una experiencia completa.
Uno de los conjuntos más singulares de la Comunitat son las Covetes dels Moros de Bocairent. Se trata de unas cuevas-ventana excavadas en un acantilado, con alrededor de cincuenta aberturas distribuidas en varios niveles y conectadas entre sí. Las investigaciones arqueológicas han confirmado que fueron graneros-almacenes de seguridad de época andalusí. La visita requiere avanzar por espacios estrechos y, en algunos tramos, agachado, lo que refuerza la sensación de estar recorriendo un lugar único.
En la costa, la Cueva Museo de Cullera propone un viaje al siglo XVI para revivir el asalto del pirata Dragut en 1550. La visita combina elementos museográficos con efectos de sonido y luz, e incluye una réplica a tamaño real de la galera utilizada en el ataque. El enfoque didáctico y las actividades pensadas para niños convierten esta cueva en una opción especialmente atractiva para familias.
El subsuelo de Utiel y Requena guarda también una parte esencial de la historia valenciana. En Utiel, las bodegas subterráneas documentan la elaboración del vino desde el siglo XIV hasta el XX, aprovechando túneles creados inicialmente por la extracción de tierra. En Requena, bajo la Plaza de la Villa, se conservan 22 cuevas de origen musulmán que han tenido usos tan diversos como bodega, silo, despensa u osario.
Castellón: ríos subterráneos y espiritualidad
En Castellón, las Coves de Sant Josep, en la Vall d’Uixó, ofrecen una experiencia singular: un paseo en barca por uno de los ríos subterráneos navegables más largos de Europa. El recorrido combina 800 metros en barca y 250 a pie, con una duración aproximada de 40 minutos y una temperatura constante durante todo el año. Excavada en piedra caliza del Triásico Medio, la cavidad sigue despertando incógnitas sobre el origen y el final del río.

Las Coves de Sant Josep, en la Vall d’Uixó, ofrecen una experiencia singular.
Muy diferente es la Cueva Santa de Altura, un espacio de carácter religioso y uno de los enclaves más emblemáticos de la localidad. En su interior se encuentra la capilla dedicada a la Virgen de la Cueva Santa, construida en el siglo XVIII, a la que se accede descendiendo por una escalera hasta el recinto subterráneo. Su entrada libre refuerza su condición de lugar de recogimiento y tradición.
Recorrer las cuevas de la Comunitat Valenciana es una invitación a mirar el territorio desde otra perspectiva. Bajo montañas, pueblos y acantilados se esconde un patrimonio que habla de geología, historia, fe y supervivencia. Un viaje subterráneo que completa y enriquece cualquier escapada.

