Els Magazinos abre de par en par una puerta al Mediterráneo

Un mercado es una rosa de los vientos. Llegan influencias de aquí y de allá, de todos los puntos cardinales. Llevant, migjorn, llebeig, ponent, mestral, gregal… los vientos del Mediterráneo susurran historias y diseminan perfumes de salitre, de azahar, de romero, de hinojo. Nuestro mercado de las esencias, Els Magazinos de Dénia, abre de par en par una nueva puerta. Es una puerta cardinal y principal, orientada al norte, a las calles Bitibau y de les Barques. Es una puerta al mar. Nuestro mercado tiene puertas al este (la del carrer Pont, la del precioso pórtico de hierro), al oeste (carrer Senieta) y ahora, con la ampliación que se inaugurará esta primavera, acentúa todavía más su carácter cosmopolita y mediterráneo. La nueva puerta da al Mare Nostrum.

La gastronomía es uno de los puntos fuertes del mercado.

Conviene recordar que Dénia está recostada suavemente en el Montgó y que el litoral dibuja un recodo; de ahí que el mar quede al norte. Mientras, al oeste, a poniente, se asoma también esa maravillosa terraza de la Mediterránea, la de los conciertos y los preciosos atardeceres del verano, cuando la luz crepuscular acaricia las milenarias piedras del castillo. Este mercado está incardinado en el barrio marinero de Baix la Mar. Els Magazinos tiende puentes y abre puertas a todos los puntos cardinales. Y su orientación clara e indiscutible es la de la felicidad. La brújula siempre señala el punto cardinal de la alegría.

El mercado de Dénia, de la Marina Alta, del Mediterráneo, el mercado de la efervescente Calle de los Sabores (propuestas gastronómicas llegadas de todas las latitudes), del sosiego de la Plaza Dénia es Vida (la coqueta plazoleta abrazada por los restaurantes A la Fresca y les Cuinetes), de la alegría de las terrazas la Rosa y la Mediterránea, el mercado de la utopía posible («un mundo mejor»), de la inclusión y del territorio, crece. Sí, crece, se ensancha como las buenas canciones («Ama, ama, ama y ensancha el alma», de Robe Iniesta). Se asoma a la calle políglota de Bitibau. Su nombre es curiosísimo. Un inmigrante inglés de principios del XIX vivía aquí y al salir de casa le decía al vecindario «walk a bit about» («a dar un garbeo») y la expresión hizo fortuna y acabó por dar nombre a la calle.

Terraza del restaurante A la Fresca, donde disfrutar con los tuyos.

Los nombres urbanos, los odónimos, componen un riquísimo anecdotario. El de Els Magazinos también tiene su historia: el nombre figuraba en unos antiguos planos franceses. Este mercado se ha convertido en el alma de Baix la Mar. Ha hecho barrio.

Els Magazinos, el mercado que abre puertas y tiende puentes. El mercado, también, del «trellat». Y, una cosa más, este mercado también da foco al diseño valenciano. Los mejores diseñadores crean sus excepcionales carteles. Todo tiene sentido.