Los 11 miradores más especiales de la Comunitat




Una guía para descubrir miradores espectaculares de la Comunitat Valenciana, entre costa, montaña y atardeceres que convierten cada vista en una experiencia memorable

Subir a las alturas, mirar al horizonte, perderse en la inmensidad del paisaje, que parece no tener fin. Hay lugares que se disfrutan con el cuerpo en movimiento y la mente en silencio, y los miradores valencianos tienen justo eso: el premio de una panorámica que te hace parar, inspirar hondo y entender por qué hay rutas que se recuerdan más por lo que se ve al final que por la subida.

La visita a estos miradores es una experiencia pensada para quienes aman la naturaleza y buscan deslumbrarse a través de los ojos y, por qué no, respirar aire limpio en plena montaña. Porque, eso sí, llegar a muchos de ellos implica completar una ruta senderista.

La distancia total y la dificultad dependen de cada cumbre, y esa variedad permite que el plan encaje en familia, con amigos o en pareja si lo que apetece es un momento romántico, con el paisaje haciendo el resto. Lo mejor es que, por rutas geniales, estos miradores te llevan a crestas, castillos y sierras desde donde sentir que vuelas sobre el paisaje natural. Aquí tienes una selección por provincias para que elijas el que mejor se adapte a tu viaje por la Comunitat Valenciana.

Castellón: costa desde las alturas, sierras y embalses

Castellón combina una costa que aparece de pronto entre pinos y lomas, y un interior de sierras donde el terreno se abre como un balcón. En esta provincia hay miradores que se alcanzan casi sin esfuerzo y otros que te piden piernas, pero todos comparten esa sensación de llegar arriba y entender, con solo mirar, que el camino ha merecido la pena.

Mirador de la Ermita de Santa Lucía y San Benito (Alcalà de Xivert, Alcossebre)

Hay miradores que se quedan grabados por el contraste: estar en lo alto y ver el mar extendiéndose, brillante, como si el horizonte no tuviera final. La Ermita de Santa Lucía y San Benito, en Alcalà de Xivert, Alcossebre, regala precisamente eso, unas vistas increíbles al mar desde las alturas del Parque Natural de la Sierra de Irta. La ruta puede hacerse en coche o a pie, por una senda empinada. La elección marca el ritmo del día: plan cómodo o plan de caminata con recompensa.

Ruta de los Miradores de Vistabella del Maestrat

Si te gusta la idea de ir sumando panorámicas como quien colecciona postales, Vistabella del Maestrat propone una ruta de unos 3 kilómetros con varios puntos de vista encadenados. El recorrido te lleva al Mirador del Raval, del Pinet, del Calvari, del Castell y del Coll de Vidre. Es un plan con sensación de viaje corto pero intenso, porque cada parada cambia el ángulo y el paisaje parece contar otra parte de la misma historia.

Embalse del Sitjar (Onda)

Hay lugares que se han ganado su fama entre aficionados al senderismo y al mountain bike, y el embalse del Sitjar, en Onda, es uno de ellos. También es posible el acceso en coche, lo que lo convierte en una opción muy agradecida si buscas naturaleza sin complicarte demasiado. En su momento incluso había un sofá para disfrutar de las vistas, una imagen que define bien el espíritu del sitio: venir a mirar sin prisas. El embalse data de 1960 y ocupa una superficie de 317 hectáreas. Además, cuenta con un área recreativa con mesas, bancos y zona de barbacoa para pasar un día agradable en contacto con la naturaleza, ideal para excursiones familiares en las que el plan sea tan sencillo como comer al aire libre y dejar que el paisaje haga compañía.

Valencia: atardeceres y miradores con alma de postal

Valencia ofrece miradores que juegan a dos bandas: por un lado, espacios naturales donde la calma se impone y el aire cambia; por otro, puntos elevados ligados a castillos y ermitas desde los que la vista se abre sobre municipios y valles. En muchos casos, el plan se completa con un ritual sencillo: llegar a tiempo para el atardecer y quedarse un rato más del que habías previsto.

Mirador de l’Albufera

Hay miradores que parecen diseñados para mirar despacio. En pleno Parque Natural de l’Albufera, este punto es perfecto para quienes disfrutan con la observación de aves, y la recomendación está clara: tráete los prismáticos. Desde aquí podrás ver un buen número de especies acuáticas, y además es uno de los lugares más románticos que puedas imaginar. Un sitio para hablar poco, para señalar con el dedo, para dejar que el paisaje haga de banda sonora.


El Parque Natural de l’Albufera es el punto perfecto para quienes disfrutan con la observación de aves.

Mirador del Garbí (Sierra Calderona)

Uno de los miradores más espectaculares de la Comunitat Valenciana está en el Parque Natural de la Sierra Calderona. Puedes llegar en coche si buscas un plan cómodo, o caminando por una ruta espectacular que incluye cadenas para salvar obstáculos. Esa doble posibilidad lo convierte en un clásico: accesible para quienes solo quieren asomarse, y emocionante para quienes prefieren ganarse la vista paso a paso.


Hay miradores que parecen
diseñados para mirar despacio.

Mirador de la Safor (desde Villalonga)

Desde Villalonga, la propuesta es para senderistas acostumbrados a subidas fuertes. La ruta hacia el Mirador de la Safor es algo dura, pero la recompensa tiene forma de anfiteatro: desde arriba, se disfruta de un anfiteatro de roca natural de belleza abrumadora. Es de esos lugares que obligan a parar, no solo por el esfuerzo, también porque la panorámica pide tiempo.

Ermita de la Mare de Déu del Puig (Xàtiva)

En Xàtiva, no solo la subida al castillo ofrece vistas. Otra opción es visitar la Ermita de la Mare de Déu del Puig, un enclave que permite admirar una panorámica espectacular y descubrir otra de las joyas patrimoniales de la localidad. Al llegar se contempla una visión única de Xàtiva y de otras localidades como Manuel, Canals o Montesa con su reconocible castillo. Eso sí, conviene tener en cuenta que la última parte de la ascensión requiere realizar algunas trepadas entre crestas de cierta dificultad. Un final que pide atención y calma, justo antes de que el paisaje lo llene todo.

Alicante: pasarelas, Mediterráneo y balcones de altura

Alicante tiene miradores que se asoman al Mediterráneo como si la costa estuviera hecha para ser contemplada, y otros que te llevan al interior para descubrir que la provincia también es montaña, crestas y atardeceres amplios. En esta selección hay vértigo, fotos obligadas y caminos que invitan a repetir.

Mirador de la Pasarela del Pantano de Relleu

Hay miradores que se recuerdan por lo que hacen sentir. La Ruta de la Pasarela del Pantano de Relleu incluye un mirador con suelo de cristal, una experiencia de vértigo que cambia la relación con el paisaje. No es solo mirar, es sentir el vacío bajo los pies y entender la altura de una forma muy directa. Ideal para quien busca una visita diferente y, de paso, volver con una imagen difícil de olvidar.


Alicante tiene miradores que te llevan al interior para descubrir que la provincia también es montaña, crestas y atardeceres amplios.

Ruta de los Miradores de Xàbia

Para quienes disfrutan enlazando paradas y sumando perspectivas, Xàbia propone una ruta de 15 miradores sobre el Mediterráneo, como La Falzia, Cap Negre, Cap de la Nau o Cap de Sant Antoni. Es el tipo de recorrido que garantiza muchas fotos y esa sensación de viaje costero en el que cada parada parece mejorar la anterior. Perfecta para plantearla como plan de día completo, sin prisas, con la promesa de volver con la galería del móvil llena.

Balcón de Alicante

Desde el interior de la provincia también se encuentran panorámicas magníficas, especialmente cuando cae la tarde. El Balcón de Alicante está dentro del Paraje Natural de la Serra del Maigmó y la Serra del Sit, y se sitúa a 980 metros de altura sobre el nivel del mar. Desde ahí se aprecian tanto la montaña como la costa alicantina, una doble mirada que ayuda a entender el territorio. Para acceder se puede llegar fácilmente en coche o a través de diferentes rutas por la sierra, lo que permite adaptar el plan al tiempo y a las ganas de caminar.

Faro de Santa Pola

La provincia de Alicante cuenta con siete faros repartidos por la Costa Blanca, entre ellos el faro de Santa Pola. Es un lugar muy concurrido por turistas y habitantes de la provincia, en parte porque hay diferentes rutas de senderismo en los alrededores. Además, esta torre es testigo de una actividad que atrae a los más atrevidos: quienes se lanzan en parapente. Y un aviso sencillo, pero útil: abrígate bien, porque por las tardes hace frío si sopla el viento en la zona. Aquí el paisaje no solo se mira, también se siente en la piel.