Xixona

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El lugar más dulce del mundo

A escasos 20 minutos de la costa alicantina encontramos Xixona, un municipio de cerca de 7.000 habitantes enclavado entre las montañas de la Penya Migjorn y la Carrasqueta, con una profunda identidad mediterránea.

 

Xixona es conocida internacionalmente por ser la cuna del turrón y del helado artesano, por lo que el municipio está considerado, además, como el lugar más dulce del mundo. Así pues, más del 70% de la producción mundial de turrón sale de este pueblo alicantino, el único que puede utilizar las denominaciones “Turrón de Jijona” y “Turrón de Alicante”, establecidas como indicación geográfica protegida.

Un tesoro gastronómico

El turrón es la principal seña de identidad de Xixona, una joya gastronómica de cientos de años de antigüedad que forma parte de la memoria colectiva. 

 

Es tan grande el orgullo e identificación de Xixona con el turrón que se ha propuesto que la Asamblea General de las Naciones Unidas establezca el 7 de noviembre como el Día Mundial del Turrón, a través de una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento junto a la Diputación de Alicante y el Consejo Regulador de la IGP Jijona y Turrón de Alicante. 

 

La elaboración del turrón destaca, principalmente, por el respeto a la tradición. Los maestros turroneros continúan elaborándolo de forma artesanal con las mismas técnicas de siglos atrás. Un proceso que los visitantes pueden contemplar en directo en las decenas de fábricas que hay repartidas por el término municipal y que funcionan a pleno rendimiento durante todo el año, aunque de manera mucho más intensa entre los meses de septiembre y diciembre, para poder abastecer las tiendas y supermercados de todo el mundo antes de que lleguen las fiestas navideñas.

 

Además de su elaboración artesanal, la tradición del turrón está fuertemente arraigada en el municipio a través de múltiples eventos festivos, culturales y gastronómicos que se celebran a lo largo de todo el año. 

La Feria de Navidad de Xixona

Una de las citas imprescindibles es la Feria de Navidad de Xixona, que se celebra a principios del mes de diciembre y recibe cada año miles de visitantes que acuden para adquirir los mejores productos autóctonos.

 

Además de los expositores y la oferta comercial, la Feria de Navidad incluye una amplia agenda de actividades para toda la familia con exposiciones, visitas guiadas por las fábricas de turrón, demostraciones gastronómicas o catas. Los niños también pueden disfrutar con talleres infantiles, cuentacuentos, pasacalles, atracciones de feria y un tren navideño que recorre todo el municipio.

“Tapeando con turrón por Xixona”

Otra de las iniciativas de más éxito en Xixona es el certamen gastronómico “Tapeando con turrón por Xixona”, un concurso en el que los bares, restaurantes, heladerías y cafeterías elaboran tapas que incluyen el turrón como uno de sus ingredientes principales. 

 

Las recetas pueden ser tanto saladas como dulces y los establecimientos compiten para ver cuál es el que elabora la tapa más original. Para ello, experimentan con nuevos sabores, combinando el turrón con carnes, pescados, pasta o verduras.

 

Los clientes pueden degustar las propuestas a precios muy asequibles y, además, votar para seleccionar la mejor tapa y conseguir suculentos premios.

 

La riqueza gastronómica de Xixona se completa con un recetario más clásico que va desde el giraboix a la borreta, pasando por una amplia variedad de arroces y guisos tradicionales como el llegum.

La Ruta del Turrón

La Ruta del Turrón de Xixona es la nueva propuesta integral en la que está trabajando el Ayuntamiento de Xixona, de la mano del Consejo Regulador, con la finalidad de convertirse en una de las mejores experiencias turísticas de la Comunitat Valenciana.

 

A través de esta ruta, el consistorio pretende poner en valor todo el patrimonio industrial, histórico, culinario y paisajístico que rodea a la cultura del turrón. La experiencia también incluye la visita a las fábricas para conocer el proceso de elaboración artesanal del turrón paso a paso.

 

La Ruta del Turrón continúa en el pueblo, en las tiendas y comercios tradicionales donde adquirir productos típicos. En los escaparates se puede ver la gran variedad de turrones, dulces y chocolates que se fabrican en Xixona año tras año.

 

Otra de las visitas imprescindibles es al Museo del Turrón, donde se conserva el patrimonio tecnológico vinculado a la industria turronera. En sus salas se exponen utensilios y se explica la historia y la evolución del sector del turrón desde los orígenes hasta nuestros días. 

Patrimonio cultural

Más allá de su estrecho vínculo con el turrón, Xixona también posee un rico patrimonio cultural que se manifiesta a través de sus fiestas. La localidad destaca por ser la única de la Comunitat Valenciana en la que se celebran dos fiestas de Moros y Cristianos al año.

 

De este modo, por un lado están las fiestas patronales de agosto en honor a San Sebastián y San Bartolomé, en las que los desfiles llenan las calles de Xixona del colorido de los trajes, el olor de la pólvora y la música de pasodobles y marchas moras y cristianas.

 

Las segundas fiestas de Moros y Cristianos tienen lugar en octubre y se organizan cuando los heladeros vuelven a Xixona después de pasar todo el verano trabajando fuera, en las cientos de heladerías jijonencas que hay repartidas por todo el país.

 

Xixona también tiene un importante pasado histórico que se refleja en su patrimonio monumental y arquitectónico. 

El Castillo de la Torre Grossa

El mejor ejemplo es el Castillo de la Torre Grossa, de origen almohade y construido entre los siglos XII y XIII. Desde lo más alto se puede disfrutar de unas espectaculares vistas al mar Mediterráneo y al completo entorno natural que rodea la localidad.

 

Después de las obras de restauración a las que ha sido sometida la fortaleza, se pueden visitar la alcazaba, la Torre Grossa y la Torre del Homenaje, que hasta el momento eran inaccesibles por su avanzado estado de deterioro. También se han recuperado elementos de gran valor ecológico como un aljibe que se utilizaba para recoger el agua de lluvia.

 

Junto al Castillo destacan en el casco antiguo edificios históricos como la Iglesia de Santa María, también conocida como la “Iglesia Vieja”. De estilo gótico parroquial, dicta la tradición que fue el rey Jaume I el que ordenó su construcción sobre una antigua mezquita musulmana. 

 

Siguiendo con la tradición gastronómica del municipio, otra visita indispensable es la del Forn del Raval, considerado uno de los más antiguos de la Comunitat Valenciana. Es de origen morisco y su origen se sitúa aproximadamente en el siglo XVI. A pleno rendimiento hoy día, es muy popular por la elaboración de dulces y pastas típicas xixonencas como las “tonyetes” y las “doblaes”.

Patrimonio natural

Otra de las señas de identidad de Xixona es su paisaje, rodeado de bosques de pinos y carrascas y de montañas de gran valor ecológico como la Serra de la Grana, Cabeçó d´Or, Montagut, la sierra de la Carrasqueta y la Penya Migjorn. Además, por su término municipal pasan los ríos de la Serra, la Torre, Coscó y Montnegre.

Gracias a esta gran variedad paisajística se pueden hacer muchas actividades al aire libre como practicar senderismo, ciclismo y otros deportes en la naturaleza. 

La Sierra de la Carrasqueta

Uno de los rincones naturales imprescindibles de Xixona es la Sierra de la Carrasqueta, un puerto de montaña situado a 1.020 metros sobre el nivel del mar que cuenta con el mejor mirador del mediterráneo y, a pocos metros, con una de las construcciones más características de la zona: el Pou del Surdo, un pozo que se utilizaba para almacenar la nieve que, posteriormente, se comercializaba en verano para su uso en la conservación de alimentos o con fines terapéuticos. 

 

Los amantes de la naturaleza tienen una sorpresa más en Xixona, la recién creada senda de los almendros en flor, que transcurre entre el núcleo urbano y la sierra de la Carrasqueta, y en la que se puede contemplar la majestuosidad de estos árboles cuyo fruto, la almendra, es uno de los ingredientes principales de la receta del turrón.

 

Se recomienda recorrer el sendero a finales de enero y principios de febrero para disfrutar de la majestuosa floración de los almendros. Esta imagen es una de las más bellas que ofrece el paisaje mediterráneo.

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