¿El cambio climático mata a los osos?


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19 de junio, 2019



La BBC atribuyó al calentamiento global el deplorable estado físico de un plantígrado que realmente tenía cáncer

 

El cambio climático ha sido un campo abonado para las Fake News. Las redes sociales han dado pábulo a teorías negacionistas del calentamiento global y, lo que es peor, se han hecho un hueco en una parte de la opinión pública. «El concepto de calentamiento global fue inventado por los chinos para lograr que la industria norteamericana dejara de ser competitiva». Este pensamiento lo acuñó el presidente de EE UU, Donald Trump, en uno de sus famosos twits. Uno de los que dedicó al cambio climático y que, entre otras razones, le ayudó a alcanzar la presidencia del país, pese a que se ha demostrado que encerraban una carga de malicioso engaño. Trump, en otro claro ejemplo de Fake News sobre este delidado assumpte, dejaba caer, también en twiter, una rotunda sentencia sin ningún tipo de rigor científico. «Las turbinas de viento son la peor amenaza contra las águilas calvas y las águila reales… Lo que dicen los medios sobre el calentamiento global es ficción». Y es que, resumiendo, para el mandatario americano si hablamos de cambio climático, hablamos de «un cuento chino» que ha prendido en una parte nada desdeñable de la opinión pública… y en la publicada.

Pese a que el 95% de la comunidad científica coincide en que el cambio climático es real y causado por los humanos, solo el 55% de la población estadounidense cree que la actividad humana produce el calentamiento global, según un estudio de la prestigiosa Universidad de Yale.

«En el caldo de cultivo de este escepticismo norteamericano, previo a Trump, fue importante el tratamiento informativo del cambio climático desde una errónea práctica del equilibrio de fuentes, como han señalado investigaciones que han analizado la cobertura en grandes diarios y en televisión», explica la profesora de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Maite Mercado, experta en periodismo ambiental. «Los medios daban el mismo espacio y credibilidad a científicos del Panel Intergubernamental sobre el cambio climático de la ONU (IPCC) que a cualquier otro que negara esta realidad, generalmente buscando el conflicto y sembrando la duda en la audiencia».

Pero no solo los negacionistas del calentamiento global lanzan sin pudor «Fake News». Los defensores de las consecuencias perniciosas que suponen una clara amenaza para el planeta también propagan bulos en las redes sociales. En 2017, la prestigiosa National Geographic publicó unas fotos y colgó un vídeo sobre un oso polar esquelético captadas en el ártico de Canadá. El animal presentaba un lamentable aspecto físico y National Geographic titulaba el documento gráfico de esta manera: «Este es el rostro del cambio climático».

Como era previsible, las imágenes, por su crudeza e impacto visual, se convirtieron en virales: 2.500 millones de personas las visitaron. Dieron la vuelta al mundo y conmovieron hasta el propio autor del vídeo, el fotógrafo Paul Nicklen: «Te hace trizas el corazón», comentó Nicklen en una entrevista telefónica. «Tan pronto como se puso en pie lentamente, todos en el equipo comenzamos a llorar».

La BBC desenmascaró la Fake News con la que se denunciaba el drama ecológico de los osos polares a causa del cambio climático. La cadena inglesa fue una de las pocas que no dio por buena la información que publicaron la gran mayoría de los medios de comunicación.
Prácticamente un año más tarde, National Geographic se vio obligada a admitir que el oso padecía un cáncer y que su famélico estado no era consecuencia del calentamiento global.
«Además de luchar contra las Fake News también en este campo», señala Maite Mercado, «los medios de comunicación están adoptando medidas en el uso del lenguaje. The Guardian modificaba su manual de estilo a finales de mayo de 2019 para que sus redactores utilicen la expresión ‘emergencia climática’ o ‘crisis climática’ en lugar de ‘cambio climático’ y comunicar así claramente la gravedad de la situación. La iniciativa del diario británico ha sido secundada por la Agencia EFE y otros medios de referencia, en una muestra de la implicación del periodismo en la lucha contra el cambio climático», concluye Mercado.