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La Fallera Calavera

La fallera zombi resucita los juegos de mesa

Un juego de cartas que combina la sátira y el humor se convierte en uno de los éxitos de las pasadas navidades

Despiece completo del juego de «La Fallera Calavera». ­­ levante-emv

­La crisis ha reactivado la pasión por los juegos de mesa y de entre los cientos de opciones disponibles en el mercado, una ha conseguido hacerse un pequeño hueco entre los valencianos. La Fallera Calavera, autodenominado «El joc de cartes valencià», se agotó las pasadas navidades en los numerosos establecimientos que lo distribuyen, incluso en una de las grandes cadenas del sector cultural en el cap i casal. Su éxito se ha gestado de boca en boca, pues sus promotores no tienen recursos para publicitar el producto. Sin embargo, esta baraja, que mezcla humor y sátira, ya va por su segunda edición y espera seguir creciendo.

El juego parte del mundo de las fallas, aunque evoluciona hacia todos los estratos de las sociedad valenciana e incorpora algunos los grandes símbolos. Eso sí, la estrella es «La Fallera Calavera». El argumento invita a destapar las cartas y comenzar cuanto antes una partida: «Después de morir en una mascletà debido a un error de seguridad, una fallera vuelve a la vida convertida en zombi. Sólo hay una manera de calmar su ira: cocinarle una buena paella».

La idea partió de un joven de Dénia que estaba estudiando Comunicación Audiovisual. «Durante la carrera creé un cortometraje basado ya en el personaje de la fallera calavera, que se inspiraba en su estética en los trabajos de Tim Burton. Aquello dio pie al nacimiento del juego», explica Enric Aguilar, de 29 años y que en la actualidad reside y trabaja en Barcelona.

«Hace un año y medio pensé en desarrollar la idea de un juego de cartas a partir del persona del cortometraje. Soy un gran amante de los videojuegos, y gracias a eso creo que desarrollé una buena tramapara que el juego tuviera una evolución interesante. Con todo en la cabeza, puse en marcha un proyecto de micromecenazgo y fue todo un éxito. Pedíamos 3.500 euros y conseguimos 7.300, por lo que hicimos una tirada mayor de 1.500 barajas y añadimos más cartas», explica el autor del juego.

El pasado mes de octubre la primera edición se agotó, por lo que Aguilar se embarcó en la impresión de una segunda edición de las cartas, con 2.500 ejemplares. «Este invierno el feedback que nos ha llegado es muy positivo. En algunas tiendas, como comentas, se ha agotado. No solo en Valencia, sino también en grandes ciudades de todo nuestro territorio. Sin duda alguna el boca a boca ha sido esencial, y además el trabajo en redes sociales, ya que por el momento no tenemos capacidad para hacer publicidad», señala el dianense.

Aguilar, no obstante, es consciente de que el juego tiene su propio techo. «Evidentemente su evolución está muy restringida geográficamente, pero por otra parte estamos muy contentos y sorprendidos por el número de ventas». Para el creador valenciano el secreto de su éxito se basa en «la proximidad». «Todos los personajes y las cartas tienen lazos muy sentimentales con los valencianos, como Monleón y Les Monleonetes, La Delicà de Gandia, el tio Sangonera o la alcaldessa perpètua».

La Fallera Calavera es un juego de cartas de 2 a 5 participantes que consta de una única baraja de 100 cartas. Para ganar, un jugador tiene que reunir 5 cartas de ingredientes para poder cocinar una paella.

Medio siglo de la baraja fallera de Añón

La Fallera Calavera no es el primer juego de cartas con el mundo de fallas como argumento principal, ya que hace más de medio siglo se editaron las barajas con grabados de Vicente Añón Marc, un conocido impresor de la Calle Joaquín Costa y fallero legendario.

La de Añón fue la baraja fallera más popular. Se trataba de juegos de cuarenta y ocho cartas, y dos comodines, distribuidas en «Bunyols, Pitxers, Dolçaines i Coets», es decir, motivo muy barrocos que servían para jugar al truc en los casales.

Hace unos 20 años se reeditó esta baraja, convertido en un juego para coleccionistas.

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