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Vestido reciclado

Del contenedor a la Ofrenda

Una valenciana diseña un traje de valenciana a partir de botellas, cacahuetes, pipas y cápsulas de café

Este vestido de valenciana ha sido elaborado a partir de decenas de botellas de plástico de distintos colores, cacahuetes, pipas, latas de hojalata y gasilla, el material que utilizan los modistas para hacer patrones.

Este vestido de valenciana ha sido elaborado a partir de decenas de botellas de plástico de distintos colores, cacahuetes, pipas, latas de hojalata y gasilla, el material que utilizan los modistas para hacer patrones.

­Lleva enaguas, falda, manteleta, delantal, corpiño y todo el aderezo. Tiene todos los componentes para ser un traje de fallera al uso, pero es un tanto especial. Se trata de un vestido reciclado elaborado por Rosa Montesa, una valenciana diseñadora industrial que ha conseguido con este proyecto cumplir un sueño: trabajar con su madre.

«Tengo un canal de Youtube en el que subo vídeos de manualidades y reciclaje. Cuando cumplió un año, quise aventurarme con algo más complicado, más desafiante. Eso sí, quería hacerlo con mi madre. Así que se me ocurrió un traje de fallera, algo en lo que ella pudiera aportar todo su saber», explica a Levante- EMV la autora. Su madre, explica, es hija de modista y ha cosido siempre la ropa de sus seis hijos. Además, a sus 85 años, dedica su tiempo a realizar socarrats, objetos de arcilla y demás manualidades.

«En este traje he invertido mucho más tiempo ideando el diseño que elaborándolo. Lo complicado es saber cómo hacerlo, que se sostengan las botellas de plástico, que sea posible llevarlo, en resumen», cuenta Montesa.

El vestido y la indumentaria son resultado de 70 garrafas de plástico de agua de 5l., 25 botellas de plástico de agua 1,5l de color azul, 25 botellas de plástico de agua 1,5l de color rosa, 60 botellines de plástico de agua con gas de 33cl de color verde, una botella de plástico de producto limpiador de color rojo, 6 bolsas de patatas fritas (mejor dicho, horneadas que tienen menos aceite), 30 cápsulas de café de aluminio, 4 agujas de acero inox de tricotar, 2 botes de hojalata de color ahumado, cáscaras de unas 30-40 pipas de girasol, cáscaras de unos 20 «cacao del collaret», típicos valencianos y una bolsa de plástico roja para hacer los lazos.

El traje se «presentará» hoy de forma oficial en el bajo donde Rosa trabaja. «Era una presentación para las amigas de mi madre, así en familia, y ahora se ha hecho famoso», cuenta la valenciana, de 50 años. La modelo de las fotos que acompañan la información, la hija de Rosa, asegura que se lo pondrá estas fiestas falleras. «No creo que se pegue fuego», relata esta particular modista cuyo canal de YouTube recibe miles de visitas.

Inspirado en la Estació del Nord

Para confeccionar el corpiño, Rosa y su madre eligieron el trencadís, «muy valenciano». Buscando por internet, me aparecieron imágenes de la Estación del Norte, así que me fui para allá con la cámara de fotos en mano. Me encantó una rosa de una de las vidrieras, la que hemos intentado plasmar en el corpiño», narra Montesa.

Los aderezos también son de material reciclado, con cáscaras de cacahuetes y envases de café de cápsulas. «Lo que me costó más de encontrar fueron las latas de hojalata para las peinetas, pero al final a través de Twitter las conseguí». El vestido y su indumentaria no son solo un proyecto maternofilial, sino una tarjeta de visita para esta diseñadora industrial que, tras años de pasar de un trabajo a otro sin encontrar ninguna satisfacción personal, se da a conocer también entre el público valenciano haciendo lo que más le gusta. «Me ve más ente de México o Chile que de España», cuenta.

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