07 de agosto de 2018
07.08.2018

María Serra Soriano | Falla Quart-Turia (Botànic-La Petxina)

Otra fallera alta, de 20 años y de Quart-Turia, y su responsable de contabilidad

07.08.2018 | 04:15
Otra fallera alta, de 20 años y de Quart-Turia, y su responsable de contabilidad

uart-Turia casi no se acordaban de lo que era pertenecer a la corte de honor. Una generación había pasado desde que lo consiguió Amparo Torregrosa, allá por el año 1981 hasta que Lucía Villalba ha paseado su condición de fallera de altura al lado mismo (es la número doce de la corte) de Rocío Gil. María también es muy alta, apenas un par de dedos menos, y tiene los mismos veinte años que su antecesora y la motivación que supondría para todos repetir en el salón de la fama.

Ser de Quart-Turia y pertenecer a la comisión desde hace muchos años significa haber sobrevivido a alguna que otra salida masiva que ha habido en los últimos años. «Yo me he quedado siempre». No llegó nada más nacer, pero poco le faltó. Fue razones de peso: «los tres primeros años de vida, desde nada más nacer, viví en Castellón, pero yo desde el principio decía que quería ser fallera. Estaba obsesionada de verdad. Y la que me apuntó fue mi abuela, a la falla de su calle, Doctor Peset Aleixandre-En Guillem Ferrer. Al cabo de un tiempo, mi madre vio que no me cansaba de ser fallera». Aquello era ya un punto de no retorno. «Pero aquella comisión nos pillaba lejos de casa y acabó por apuntarme a la de nuestra calle». Era Quart-Turia. «Y además, iba al colegio La Gran Asociación y tenía muchas compañeras de clase que era de esta falla».
«Ahora somos falleros todos en casa». Tanto, que su padre es el tesorero y ella es la contadora. «Estamos adaptando las cuentas al nuevo Plan General Contable». Que para eso estudia «Derecho y ADE».

Un abanico regalado en Navidad fue el señuelo para saber que era la fallera mayor de la comisión. Para serlo dentro del segmento joven, de menos de veinte años (acaba de estrenar la segunda década de vida), la fallera mayor "de toda la vida", recién pasada la adolescencia, que imperaba hasta hace poco. «Fui la única que se presentó. Normalmente no tenemos problemas para elegir fallera mayor. Somos poquitos "pero lo valemos". No me arrepiento. Supongo que en cada sitio se ve de una forma diferente lo de la edad. Yo lo he disfrutado, creo que he sabido representar a mi falla y la edad es un número nada más».

Nació en València y sus tres primeros años los pasó en la capital de La Plana «porque mi padre es de la Vall d'Uixó. Al poco tiempo ya volvimos a València. Vamos siempre a La Vall en verano un par de semanas», pero su lugar de veraneo favorito es «Altea».

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