26 de septiembre de 2018
26.09.2018

Lorena Guijarro Delás Falla García Lorca-Oltá (Quatre Carreres)

Una hija de Malilla sin miedo a ir y venir todas las semanas desde Cuenca

Fallas y natación marcan la vida de una fallera que vuelve a intentarlo

26.09.2018 | 20:21

Su vida está vinculada a la piscina y al agua. Y Lorena tiene agallas de sobra. Porque muchas hacen falta para mantener su vinculación a las Fallas, sí o sí, a pesar de residir en Cuenca. Y lo hace. «Llevo viviendo allí desde hace cinco años. Soy monitora deportiva y trabajo de entrenadora de natación. Pero todos los fines de semana bajamos mi pareja y yo a València. Nos encanta la vida de la falla y no podríamos pasar sin ella. ¿Que son dos horas en coche? No nos importa. Muchas veces hemos regresado de madrugada, pero siempre ha valido y valdrá la pena».

Hija de Malilla, le debe la pasión por las fallas a su madre. Su primera comisión, de bien pequeñita, fue la vecina, Oltá-Juan Ramón Jiménez. «Pero acabé en la de debajo de casa, aunque guardo muy buen recuerdo y amistades». Es decir, ahora es fallera de García Lorca-Oltá. De poeta a poeta. «Llevo quince años allí y me gusta ser la primera en todo lo que haya. No tengo un cargo en especial, pero soy muy participativa». Fue fallera mayor en 2012, con veinte años, y a partir de ahí es cuando se fue a vivir a la provincia de la que es su padre «que es de Villares del Saz». Pero volvería a al trono en el presente ejercicio y siempre perseverando en busca de un sueño, la corte de honor, que también persiguió en 2015. «La fallera mayor tenía edad y me vio tanta ilusión que me cedió la plaza». Ahora, en el tercer intento, tiene el primer paso hecho «y quiero seguir soñando». Pero antes, un bis en el cargo de fallera mayor. «Desde que lo fui en 2012 sabía que quería repetir. El pasado año escuché que no iba a haber y empezaron a despertarse los gusanillos. Tenía claro que si había otra candidata, sería ella, pero si no, ahí estaba yo. Y he estado». Si además, la prima hermana iba a ser la fallera mayor infantil, resultaba claro que el destino le tenía reservado el trono por segunda vez y la preselección por tercera.

La piscina no es una casualidad, sino una consecuencia natural. Empezó a familiarizarse con las corcheras en el colegio Don Bosco. «Derribaron la piscina hace unos años y me dio mucha penita». Recuerda haber visto allí a la grandiosa Merche Peris, que es un poco más mayor que ella. Y recuerda haber «competido por toda España. Llegué a estar en una concentración en Cheste en la que, por pruebas combinadas, acabé segunda de la Comunitat Valenciana». Le gustan los retos difíciles, tanto, que su estilo favorito era «la mariposa». Ahora, el reto es alcanzar el éxito a la tercera. En la preselección... llevó el número tres.

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