14 de octubre de 2018
14.10.2018

Las fallas homenajean al mito «Pepet»

La Federación de Especial reconoce al artista de Burriana mientras se debate sobre el futuro del oficio y las naves de Benicalap

14.10.2018 | 04:15
Las fallas homenajean al mito «Pepet»

Los artistas falleros pasan uno de los peores momentos profesionales que se recuerdan. Pero, a la vez, uno de los momentos en que más visibilidad y reconocimiento tienen. Cada año, la Federación de Sección Especial organiza un coloquio en el que se les da condición de grandes estrellas, firma de programas incluida.

Entre el acto público y los corrillos hubo tiempo para analizar aspectos de la profesión en la actualidad. Pero el momento estelar fue el homenaje que le tributó la Federación a Josep Pascual «Pepet». Es el artista que más fallas ha plantado en la máxima categoría: 27 obras desde la del estreno, en la plaza del Pilar en 1970 a la de Reino de València en 2002. Incluyendo dos primeros premios en 1976 y 1979. Pero lo que hace especial al artista de Burriana es el personaje y la obra. El primero, por su carácter. Subió, recibió el premio y aún dijo que «aún haría fallas. Si me diérais una de Especial, igual me iba de aquí con un contrato. Lo que pasa es que si me ven el DNI pensarán que esté está más en el otro mundo. Pero por ganas y por el "cuquillo" no sería». Octogenario, pero cargado todavía de buen humor y vitalidad, los artistas lo veneran. Y la obra, también. Lo decía Vicente Martínez Aparici. «Estar con él era un máster continuo. Es el artista que puso en valor la estructura, el equilibrio, el riesgo... si en otros campos necesitas un estudio completo de arquitectura para sacar adelante una estructura, ¿cuánto valdría "Pepet" como arquitecto?». Otro paisano de una generación y media después, Sergio Musoles, recordó que es «el primer gran exportador de fallas desde Burriana a València» y recordaba, porque aprendió de su mano «una experiencia que no olvidaré la primera vez que subí en la cesta con él para encajar una pieza. Cuando faltaban dos palmos para que entrara ordenó que lo "amollaran" de golpe. Aún tiemblo cuando recuerdo cómo se movía». El presidente de la Federación, Santiago Ballester, reconoció en nombre de las comisiones su labor a lo largo de varias décadas en la categoría.

Prometen más crítica
Pero también se habló de presente. En la charla y fuera de ella. De la competición de 2018, cada artista expuso las líneas básicas de sus obras y la conclusión principal la extrajo Pere Baenas, el defensor del primer premio, destacó, tras escuchar a algunos de sus colegas, que «veo que se va a incidir mucho este año en la crítica, lo que está muy bien, y que no sólo sean fallas bellas y grandes. La crítica y la sátira son principios básicos en la fiesta».

Una nueva Ciudad del Artista
Manuel Algarra aprovechó el momento para lanzar un alegato en favor de la Ciudad del Artista Fallero y su estado de languidez. «Mucho antes de que hubiera otras ciudades temáticas estaba ésta, pero se ha dejado perder. Y es algo que es tan genuino, que sigo sin entender que no se haya sabido guardar. Quien olvida sus orígenes lo olvida todo». Algarra, al acabar el acto, apuntaba a una cuestión nueva sobre este espacio. «Yo ni pienso ya en la ciudad actual porque su situación es muy difícil de revertir. Hablo de un complejo nuevo, con atractivo turístico y con naves que de verdad tengan todas las necesidades que ahora no hay». Y, siendo él uno de los últimos supervivientes en Benicalap, la ve todos los días: «la huerta que hay justo al cruzar la circunvalación que nos rodea. Dicen que es protegida pero ahí no se cultiva prácticamente nada. Hasta tengo dudas de que realmente sea propiedad de agricultores».

El malvivir de los artistas
La jornada dio para mucho, incluyendo para recordar la mala situación económica de los artistas. Veteranos del oficio, como Daniel López, daban su particular diagnóstico: «aquí salta a la vista que algo falla. A mi generación, con métodos mucho más artesanales, las fallas les daban para vivir. Ahora, con toda la tecnología y el cambio de materiales, se malvive. Hay dos opciones: o los talleres no se administran bien o, lo que es peor, estamos en una dinámica muy peligrosa de dar más de lo que se debe dar. Y eso lo tienen que arreglar los propios artistas». Hasta «Pepet», con la piel curtida, se refirió a ellos alabando «el esfuerzo que hacéis todos los días».

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