17 de noviembre de 2018
17.11.2018

Una fuerte inversión en ventilación consolida el museo fallero en Monteolivete

El consistorio saca a licitación por 742.377 euros un nuevo sistema de aire acondicionado que sustituya al actual, ya inutilizado, y que garantice la preservación de los «ninots» en el futuro

16.11.2018 | 22:36
Imagen del interior del Museo Fallero.

La Junta de Gobierno Local aprobó ayer la mayor inversión unitaria de toda la legislatura en materia de cultura festiva: una intervención en la sede de Monteolivete, que alberga el Museo Fallero y la sede de la Junta Central Fallera, para la instalación de una nueva red de aire acondicionado, cuyo presupuesto de ejecución es de 742.377,30 euros. Como ejemplo, es la tercera parte de la inversión anual que hace el consistorio para el máximo organismo fallero y que, en esta ocasión, han impulsado las concejalías de Gobierno Interior y Cultura Festiva.

Se trata de una reforma integral, ampliamente demanda tanto en el museo como en la JCF. De hecho, el primer pleno que presidió el concejal Pere Fuset estuvo marcado, precisamente, por el calor asfixiante. Algo que han sufrido a lo largo de los años tanto el personal fijo como los visitantes al Museo, que han expresado en más de una ocasión su malestar.

Un proyecto por hacer

Pero, más allá de la actuación, lo que supondrá esta acometida es dar un salto en materia de acondicionamiento al edificio para su posible uso futuro. Y es que, además de mejorar la calidad del trabajo o estancia de los que allí acuden (tanto los trabajadores como los falleros de la JCF o los visitantes al museo), también supondrá una mejora ambiental para los elementos patrimoniales, especialmente ninots, retratos, carteles y la nueva sección de falleras mayores que se inaugurará próximamente. Y es un paso necesario para acometer el gran reto tanto del edificio como de la propia fiesta, aun por hacer: convertir la totalidad del inmueble en un Museo Fallero en toda regla, ocupando todas las plantas y dedicándolo a todas las facetas de la fiesta. Algo que se va convirtiendo, en necesario porque lo que ahora se entiende por museo está sólo dedicado a los indultados por votación popular y está al borde del colapso por falta de espacio. Aunque durante estos años se le ha dado ya la condición de Museo y se le han realizado diferentes reformas y es uno de los espacios más visitados de la ciudad, se reconoce que es un museo incompleto y pequeño.

Ese plan, extraordinariamente ambicioso, supondría trasladar la sede de la Junta Central Fallera a otro lugar que aunara buena conexión, espacios para aparcar y capacidad para acoger todas las delegaciones y espacios adyacentes.

El edificio tuvo numerosos usos a lo largo de la historia (convento, cuartel, cárcel, almacén...) y albergaba el Museo Fallero de forma muy precaria hasta que una reforma integral entre 1995 y 1996, promovida bajo la concejalía de Santiago Cerviño y materializada por Alfonso Grau le incorporó la sede de la JCF, que ya no podía sostenerse en la «llotgeta» del Mercado Central. Sin embargo, el actual equipo de gobierno criticaba ayer que «a lo largo de años de desidia de anteriores administraciones provocó daños irreparables en el sistema de climatización, por lo que hay que cambiarlo de forma integral». Tras una actuación prevista a seis meses vista «tendrá condiciones óptimas».

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