18 de julio de 2019
18.07.2019
Retrospectiva

¿Quien era Víctor Monzón, el "presidente conciliador"?

La falla del Pilar recuerda todos los años al hombre que dirigió la comisión desde su refundación a su llegada a lo más alto de la fiesta

18.07.2019 | 12:54
¿Quien era Víctor Monzón, el "presidente conciliador"?

La comisión de la falla del Pilar tiene instituido, desde hace ya más de 25 años, un campeonato de truc y dominó bajo el nombre de Víctor Monzón Jarque. Más allá de la competición, que tiene una relevancia más bien limitada (es, en gran medida, una reunión de buenos amigos), la importancia del evento reside en la persistencia de la memoria. Aunque su fuerte fue la cohesión social de la comisión, la excusa de naipes y fichas permite mantener cada año en el recuerdo el nombre de uno de los personajes relevantes de la historia de la fiesta en el periodo en el que ésta pasó a convertirse en un fenómeno social de masas. Y lo hizo a través de la presidencia de la Plaza del Pilar, comisión bajo cuya dirección pasó de constituirse a ser la más galardonada de la Sección Especial. Un retrato suyo preside la entrada al casal en recuerdo a quien dirigió un grupo humano que hizo posible el milagro, que continúa en la actualidad: sacar prácticamente de la nada una comisión de primerísima categoría y consolidarla con el paso de las décadas. Este verano, precisamente, se cumplirán 30 años de su fallecimiento. El de "Don Víctor"



Entergando el título de fallero de honor del Pilar a Nino Bravo

"Cuando cogió la presidencia pensábamos que iba a durar menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Aquel señor tan serio, tan poco hablador, con su sombrero calado... y duró 37 años. Hasta que se nos fue". Así relataban, hace ahora diez años, el grupo de los pocos fundadores supervivientes de entonces de una comisión que se reorganizaba y plantaba en el año 1954. Víctor Monzón era morano, de Mora de Rubielos. Hijo de la emigración de aquellos que bajaban la carretera de Teruel en busca de oportunidades. Se asentó en la tierra prometida y conoció una fiesta en la que grupos de vecinos se reunían con regularidad para levantar una obra efímera. Conoció la fiesta a través de las comisiones que se alzaban en la barrida antes de poner en marcha el que sería gran edificio pilarista (la que se plantaba junto al Horno del Hospital, que se considera la precursora). En la plaza como tal se habían plantado fallas en diferentes épocas, incluyendo si Siglo XIX, así como en 1943 o 1944, pero fue a partir de 1954 cuando dieron esos primeros pasos. Víctor Monzón ya está en ese acta fundacional de abril de 1953. Y a partir de 1959, ya con un lustro de experiencia en la presidencia, y un año después de haber recibido el "bunyol d'or", se pronunció el grito de "A formar, els de Especial". En alusión a que adentrarse en la aventura de plantar fallas millonarias podía acabar con sus componentes en la cárcel. Debutaron en 1959, repitieron en 1961 y desde entonces ya no se han bajado de las alturas. Con ellos se consumaba el relevo en la fiesta, que pervive hasta ahora. La época posterior al dominio inconstestable del Mercado Central. Y es que, con muy pocos años de diferencia entre todos ellos ingresaron en la categoría, sucesivamente, Na Jordana, Convento Jerusalén y el Pilar. Por este orden. La gran trilogía.



Víctor Monzón, con Lina Morgan, quien fue fallera de honor de la comisión en 1983.

Bajo su presidencia llegaron los primeros premios uno tras otro: 1966, 1967, 1968, 1974, 1977, 1978, 1983, 1984, 1985 y 1987. El de Víctor Monzón fue el tiempo de las fallas de cartón. Sistematizó en el casal de Maldonado, 30 la venta contra reembolso de lotería. Sostuvo una competencia, en ocasiones feroz, por la supremacía y el primer premio. Titánicos fueron sus duelos con Na Jordana, a los que él asistía siempre con su particular estoicismo. Ni una palabra más alta que la otra. Él era el hombre tranquilo de la comisión. Impulsó la presencia en la comisión de famosos que dieran visibilidad a la marca. Como falleros de honor o invitados. Nino Bravo, Sara Montiel, Concha Piquer, Carmen Sevlla, Antonio Gala, Bertín Osborne, Lina Morgan, la Duquesa de Alba... y su fallera mayor de 1978 fue Isabel Tenaille, por entonces mediática presentadora televisiva. Una visibilidad que se tradujo, por ejemplo, en la transmisión de la "cremà" de ese año en el programa "300 millones", que se emitía en toda Iberoamérica. Nada habría sido posible sin la presencia de un grupo de falleros que pervivió en el tiempo, que entraron jóvenes en la comisión y que han ido dejando su legado y recuerdo, que se refleja ahora en la presencia de la segunda y tercera generación. Sus apellidos se van repitiendo en hijos y nietos.



Una imagen clásica, captada por el objetivo de Antonio Cortés: Víctor Monzón contempla sentado en una silla de enea el proceso de "plantà" de su falla.


Con el paso de los años, sin perder el carácter de "gentleman" de la fiesta, su salud se fue deteriorando. Tanto, que en un par de ocasiones quiso presentar la dimisión. Jamás se lo permitirían. El 15 de agosto de 1989, el "presidente conciliador" fallecía a los 77 años tras una enfermedad gástrica. Ahora sigue presidiendo la comisión con carácter perpetuo. No participaba en la asamblea de presidentes, no en los foros de la fiesta, no era mediático. Era "Don Víctor" y con eso le bastó.


"Don Víctor" y "Doña Concha". Víctor Monzón y Concha Piquer.

Un debe, posiblemente: 37 años en la presidencia del Pilar, por cantidad y calidad, merecían, merecen, una calle. En eso, los falleros de Na Jordana estuvieron más inteligentes y supieron movilizarse en favor de quien también lo merecía. Pere Borrego Galindo, aquel con quien mantuvo apasionantes competencias los 16 de marzo, sí que tiene una plaza. A él le falta.

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