Todavía no despuntaban los primeros rayos de sol cuando València despertó ayer envuelta de humo y una marabunta de apasionados falleros y falleras. «Esto es de traca», comentó uno de ellos, y no le faltó razón. Al alba, los apasionados de la fiesta dieron la bienvenida al mes de marzo y sus ansiadas Fallas en la «macrodespertà» celebrada a las 7.30 horas en el centro de la ciudad.

La calle de La Paz fue testigo del fervor de miles de personas que, «tro de bac» en mano, desfilaron por la plaza de la Reina y la calle San Vicente hasta llegar al epicentro valenciano de la pólvora, la plaza del Ayuntamiento. Ataviados con coloridos abrigos y sudaderas polares, gafas y los imprescindibles pañuelos o, en su defecto, mascarillas, acudieron a la primera cita fallera del día y, visiblemente entusiasmados, cumplieron su acometido. ¡Y de qué manera!

La marcha, encabezada por las falleras mayores de València, Consuelo Llobell y Carla García, junto a sus respectivas cortes de honor, se prolongó media hora. Más de 30 minutos en los que las vías más céntricas de la ciudad se convirtieron en un escenario modernista y, el «tro de bac», un petardo genuinamente fallero, en la gran estrella del cartel. De haberse podido contar, la cifra hablaría de miles explotando a un ritmo acompasado por momentos y de forma frenética otros muchos. Todo un anticipo del espectáculo pirotécnico que estaba a punto de vivirse frente a la sede consistorial. Y es que, tras finalizar la «macrodespertà», Pirotecnia Valenciana disparó un potentísimo remate que tuvo más de inicio de fiesta que de clausura de acto.

Con todas las personalidades y máximas representantes de las fiestas josefinas aguardando en el balcón del consistorio, entre las que no faltó Carlos Galiana, el nuevo presidente de la Junta Central Fallera, la explosión dio comienzo al grito de «Senyor pirotècnic, desperte a València». De este modo, por primera vez en este ejercicio la jaula de la plaza del Ayuntamiento volvió a llenarse de toneladas de cohetes y petardos que detonaron regalando a todas las personas allí congregadas una ilusión 365 días prolongada.

Y, todavía con la emoción y la adrenalina en el cuerpo, los asistentes pudieron degustar un delicioso desayuno típicamente valenciano, cortesía de Catering La Seu. «Se tira mucha pólvora durante el día de hoy», comentó otra fallera. Y es que, durante la jornada, el mundo fallero vivió su primera «mascletà» y su gran Crida.