La «plantà» continúa a paso lento. Trayendo, trayendo y descargando. Levantar, lo que se dice levantar, aún con el freno de mano. Algunas han empezado, como Cuba-Literato Azorín, que se convierte, un año más, en la primera que iza. Vicente Martínez va rápido. Tiene más cosas que hacer y su concepto es tan espectacular, que le permite entrar rápidamente en la cotización. Lo cierto es que estas figuras empiezan a causar sensación. En un anticipo de lo que se prevé una Especial de altísimo nivel.

Todas las fallas de la máxima categoría están ya en la calle. Mientras, la atención, por diferente, estuvo en la Exposición del Ninot, donde la comisión de Fernando el Católico-Erudito Orellana llevó a un grupo de niños para poner en práctica una máxima cargada de lógica: juzgar los ninots con ojos de niño. Tras darle una vuelta y señalar cada uno a sus nueve mejores, quedaron seleccionados cinco. Los de Almirante Cadarso, Cuba-Literato Azorín, Albacete-Marvá, Jerónima Galés y Na Jordana. Estos mismos niños -entre los que estaban las falleras mayores infantiles de 2018 y 2019, Daniela Gómez y Sara Larrazábal- visitarán esas cinco demarcaciones para conceder premios de diferentes concepto. Los mayores nunca les dejarán ocupar sus parcelas de poder, su capacidad de hacer y deshacer. Pero seguramente, el resultado (como el visto con los ninots) también es válido.