Todo lo que no se haga con precaución será un problema. Pero todo lo que no se haga por miedo será tiempo perdido que no vuelve. Y con la equidistancia que supone ser conocedores que hay peligro, pero que hay instrumentos para poder evitarlo, las comisiones de falla han empleado el fin de semana del 26 y 27 de septiembre como escenario para reabrir puertas.

Hubo pioneros, que dieron el primer paso en forma de cenas y reuniones. Pero este fin de semana es cuando han empezado a proliferar los actos que serían habituales en el calendario y que ahora se tienen que celebrar con las restricciones obligatorias. Que se cumplan estrictamente ya forma parte de la propia responsabilidad de las comisiones.

Nada tiene que ver lo vivido con una normalidad "de las de oda la vida". En estos momentos, los casales deberían estar bullendo de actividad en forma de semanas culturales y proclamaciones. Ahora, a un ritmo mucho menor, tanto de cantidad como de asistentes, se empieza a atisbar que los actos se celebran.

Para ello, hay que recordar, las comisiones ya disponen de una herramienta: las disposiciones facilitadas por la Generalitat Valenciana para celebrar eventos y en qué condiciones de aforo e higiene.

Las hay, sin embargo, que han preferido recurrir a espacios más amplios que el casal. Es el caso de Tomasos-Carlos Cervera, por ejemplo, que prefirió trasladarse al Polideportivo de Massanassa para celebrar la entrega de premios de las actividades del pasado ejercicio.

Tomasos-Carlos Cervera volvió a reunirse, pero en un espacio alternativo, más amplio: el polideportivo de Massanassa.

Dentro de estas recomendaciones se destaca también la conveniencia de que los escenarios estén lo más ventilados posibles. Esto ha llevado a no pocas comisiones que pueden hacerlo el sacar actividad a la calle, incluyendo, por ejemplo, los ensayos de bailes. Y también las hay que optaron por celebrar eventos al aire libre, en la acercas, como el caso de la proclamación en Ingeniero Vicente Pichó.

Proclamación de Ingeniero Vicente Pichó, en el exterior FB

Otra de las imágenes que han podido apreciarse es al cambio en los hábitos de la comida, como mostró la comisión de San Marcelino, con la pintada de un mural que se acompañó de una merienda infantil servida en raciones individuales.

Merienda en la falla San Marcelino