La versatilidad de los artistas falleros para realizar obras artísticas está demostrado desde hace décadas. La novedad en esta ocasión es la conversión de una falla en toda regla en una obra permanente para un paisaje urbano. Un monumento en toda regla. pero formado por remate, cuerpo central y escenas. Pero realizado con materiales no susceptibles de ser prendidos: metal, poliester de alta densidad y pintura capaz de resistir las inclemencias durante años.

Será en la ciudad colombiana de Curití y el responsable será Toni Fornes, el artista fallero que, años atrás, decidió "cruzar el charco" y poner sus conocimientos técnicos al servicio de otros nichos de mercado.

Si fuera una falla, habría que considerarlo como una "falla apologética", puesto que en la misma no hay crítica, sino exhibicón de las virtudes de Curití. "Una interpretación figurativa que haga homenaje a las tradiciones, costumbres y oficios artesanales propios y representativos del municipio de Curití. Está instalada en el parque principal de la villa"y, en términos falleros, sería un "cadafal" más que competitivo, pues tendrá 15 metros de altura. Incluirá efectos de agua y luz y lugares para subir al cuerpo central. Una versión, pues, a medio camino entre una falla convencional y el parque Gulliver, pero al que no le faltarán ni las cartelas explicativas. Una mata de fique, la planta de la que se extrae una fibra parecida al esparto y que es una verdadera seña de identidad.

Fornes es copropietario de la firma Fantasy Tematics. Desde que decidió marchar a Colombia ha centrado su trayectoria profesional en las artes plásticas aprovechando los conocimientos falleros.

El boceto de la obra tiene la reconocible estética de Toni Fornes