Las Fallas de València conmemoran estos días el cuarto aniversario de su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco en uno de los momentos más comprometidos de su historia a causa de la crisis sanitaria de la Covid. Es un contexto en el que el colectivo se encuentra "en lucha" y "reinventándose" para salir adelante, pero también "más unido que nunca".

Así lo ha aseverado la fallera mayor de València, Consuelo Llobell en declaraciones a Europa Press, que reflexiona, sobre el "momento histórico" que vive toda la sociedad. "Está haciendo que nos replanteemos muchos aspectos de nuestra vida personal y de las Fallas como fiesta. Todo lo que estamos viviendo ha llevado a que se valoren todavía más las Fallas y la repercusión que tienen y también a que los falleros reafirmemos nuestros sentimientos hacia ellas hacia todos los aspectos que las conforman y las hacen Patrimonio de la Humanidad".

Preparando el MIR

La pandemia ha llevado a Consuelo Llobell a protagonizaron un hecho histórico en la fiesta: extender su mandato durante dos años -al antecedente, María Luisa Aranda, lo fue el primer año, 1940, a efectos de delegación de Carmen Franco y pertenece a la época de designaciones directas-. Durante este periodo, sus compromisos han sido altamente irregulares, condicionados por la posibilidad o imposibilidad sanitaria de celebrar actividad. De hecho, en su condición de médica, en estos meses sí que se encuentra preparando el MIR al que tuvo que renunciar cuando fue elegida. Previamente, en verano, trabajó en el consultorio de atención primaria de El Perellonet. En aquella ocasión, y en declaraciones a Levante-EMV, indició en la necesidad de que los falleros se mantengan fieles a sus comisiones y evitar, en la medida de lo posible, la renuncia a continuar en las mismas porque "la fiesta nos necesita". Ahora, los actos de este fin de semana dedicados a la conmemoración son una nueva prueba de fuego y abre la duda de si, esta vez sí, le permitirá tener ya una cierta regularidad en la agenda, ésa que, en condiciones normales, obliga a aparcar completamente estudios y vida privada durante doce meses, e independientemente de que los días grandes de la fiesta no se celebren en el mes de marzo, algo que todavía está por decidir.

La máxima representante de las fiestas se muestra al lado de "todos los sectores que viven por y para las Fallas" y apunta que la difícil situación socioeconómica causada por el virus ha llevado "a muchos falleros a luchar, a reinventarse para mantener ese espíritu fallero vivo y también a seguir mejorando y creciendo para hacer aún más grande nuestra fiesta".

Consuelo Llobell lanza un "mensaje de ánimo a todos los falleros para que continúen luchando, haciendo falla y apoyando a todos los sectores que viven de nuestra fiesta". "Estoy segura --prosigue-- de que saldremos de esta más unidos que nunca y quiero recordarles que lo más importante es que lleguemos todos para compartir esas Fallas que, sin duda, van a ser las más esperadas de la historia".