«Me llevo muy bien con el señor Fuset. Está haciendo un gran trabajo de dinamización a nivel informático y también lo hacía en fiestas. Y también me llevo muy bien con el señor Galiana. Dicho esto y que quede bien claro: si el señor Fuset queda exento de su responsabilidades judiciales, volverá a ocupar el cargo que tenía. Es un compromiso. Un compromiso en Compromís». Así se ha referido el alcalde Joan Ribó a lo que pasará o pasaría en la concejalía de Cultura Festiva, en función a lo que suceda en los tribunales, en un futuro a medio plazo cuando está a punto de cumplirse un año del cambio en la titularidad del área.

Joan Ribó sorprendió contestando así de vehementemente en una entrevista en EsRadio en la que, tras analizar la polémica suscitada con la llegada de los Reyes Magos a la ciudad, se le preguntó si echaba de menos a Pere Fuset en esa delegación. Ribó contestó a Jesús Wollstein, además, que «Pere Fuset está sometido a un procesamiento del que espero que sea absuelto. Tengo esa confianza y esa seguridad. Aunque como decía un escritor castellano, «pleitos tengas y los ganes». El compromiso fue que, temporalmente, iba a ocupar su sitio el señor Galiana».

Palabras para el debate. Porque la sucesión al frente de la concejalía supuso un episodio sustancial entre los dos ediles, cuya rivalidad no declarada lleva larvándose desde las anteriores elecciones. Rivalidad a la que la coalición asiste en medio de cierta indiferencia. La pandemia ha atrasado la resolución del conflicto judicial de Fuset (está imputado por el fallecimiento de un trabajador durante la Gran Fira) y lo que pueda pasar en la concejalía (que éste la recupere o que Galiana continúe) no se decidirá seguramente hasta el tramo final de la legislatura.

"Fue un error, pero..."

Por lo que respecta al incidente de los Reyes Magos, Ribó minimizó cualquier crítica a Galiana. Reconoció que hubo «un error. Cuando uno se equivoca debe decirlo y aprender del error». Pero con matices: «Fue a coincidir en el día de concentración de contagios, que era impredecible. Además, había sido un día con alguna divergencia significativa en el gobierno de la Generalitat y quizá eso fue un desencadenante también porque Compromís se había manifestado a favor de endurecer las restricciones y era fácil acusarle de que por una parte decimos una cosa y luego hacemos otra. Y luego hay un elemento que en el teatro se usa mucho: cuando se quiere esconder algo que no gusta se alumbra mucho algo que se quiere destacar. No voy a mencionar qué se quiere esconder, pero quien quiera, lo puede entender» en alusión a la autorización de horarios y zonas comerciales que se saturaron de gente.