Dos testigos de la historia de las Fallas a su más alto nivel nos han dicho adiós en las últimas horas. Dos pérdidas que dejan vacíos en la Plaza del Pilar y Convento Jerusalén, que han perdido a dos de sus falleros más veteranos. A dos fuentes de relato y recuerdo.

Ramón Miró, 45 años directivo en la Plaza del Pilar

Un infarto a los 87 años deja un poco huérfana a la falla del Pilar, porque les priva de la vida, que no de la obra, de Ramón Miró. En la actualidad era el videcano de la misma. Entró en la comisión junto con su padre, Ramón Miró, en el segundo año de existencia de la actual comisión, por lo que vivió en primera línea los años de gestación de la que acabaría por ser una de las fallas esenciales en la historia de la fiesta. Aquellos que, viniendo de otras comisiones, decidieron iniciar un proyecto sin, posiblemente, pensar en lo que acabaría por ser. Y vivió los primeros años en categorías inferiores, abriéndose camino antes de, en 1959, dar el salto a Especial. Era, pues, uno de los pocos que conservaban en su memoria el haber podido ver la totalidad de las 60+1 fallas plantadas en esta plaza en la máxima categoría. Su hermana también entró en la nueva comisión el mismo año y fue fallera mayor muy pronto, en 1957, en las fiestas previas a la riada.

Ramón fue directivo los últimos 45 años de la comisión, asumiendo el tránsito entre aquellos que levantaron el edificio pilarista y el natural relevo generacional que se produjo con el paso de los años. Involucrado en el barrio, también era miembro del Altar del Pilar, del que fue Clavario Mayor en 1991.

Juanjo Ordóñez, tesorero de Convento Jerusalén

Y cincuenta años de experiencia acumulaba Juanjo Ordóñez en Convento Jerusalén-Matemático Marzal. No era de los grupos de fundadores allá en el tránsito de los cuarenta y los cincuenta (los años en los que nació), pero pertenecer a la hornada de primeros de los setenta da derecho sobrado a ser un histórico de Convento de pleno derecho. Como lo define uno de los falleros de la comisión, Nacho Senent, "un anecdotista". Un testigo de la historia. Y durante décadas, y tanto con Jesús Barrachina como con Santi Ballester o Francisco Segura, en el departamento económico. "Era jubilado del Banco de València y siempre estuvo pendiente de las cuentas de la comisión" asegura el secretario y recopilador de datos de la comisión, Rafa Cartagena. Y todos aquellos que trataron con él (toda la comisión) coincidían en su obsesión por la planificación seria. Que una comisión que maneja elevados presupuestos no se descuadrara. "Si no está presupuestado, no existe" era, recordaban, su latiguillo. Sirva el comentario que, en el particular libro de condolencias digital, ha escrito alguien que no es fallero de la comisión, sino un "cliente" suyo: "No me hizo falta mucho tiempo para conocer tu gran valía como persona y como fallero. Seriedad,honestidad, responsabilidad y amigo de tus amigos. En cambio no habrá tiempo suficiente para que te pueda olvidar. Si con todos te portaste igual que conmigo te van a echar muchisimo de menos". Lo dice Pere Baenas.