La indumentaria tradicional valeniana ha vuelto a demostrar su versatilidad y su capacidad para gustar como pieza de creación. Así se ha demostrado en la primera prueba de la cuarta sesión de Maestros de la Costura. En la misma, el valenciano Javier Cortés ha sido el mejor valorado con un "corpiño de inspiración fallera".

La inspiración personal era uno de los requisitos que se perseguía en la prueba. Tenía que ser una prenda libre que dijera algo de su autor y que, a la vez, pudiera venderse en un mercado exterior. Y Javier ha hecho una alegoría a las Fallas (pertenece a la comisión de Padre Viñas-Agustín Lara) no con un corte de tela claramente identificable con los utilizados en los trajes de valenciana (una tela negra, sin policromía), pero sí con el "toque" que suponía ser un brocado.

Javier defiende su creación

Los jueces, al verlo, han asegurado que "es una pieza comercial y para todo el mundo" y ante la posibilidad de venderlo on line, que "sería el primer click".

La aplicación de la tela de valenciana, sedas o rayones, al mundo de la moda se ha utiizado ocasionalmente y, posiblemente aún sea un mercado por explotar más allá de los límites locales.

El twitter del programa ha ilustrado el exito del aprendiz valenciano con una imagen de la fallera mayor infantil de València de 2019, Sara Larrazábal.

El twitter del programa, con Sara Larrazábal

En la prueba de exteriores, Javier hizo un extraordinario trabajo, elaborando un traje de largaterana (en el que se utilizaron terciopelos de la firma valenciana l'Atelier de la Seda) pero después tuvo que ir a la prueba de eliminación después de una incomprensible propuesta de la organización, que provocó la permuta entre ganadores y perdedores y salvó a los que están dando más juego como "personajes" en detrimento de los aprendices que mejor están trabajando (Javier, Yelimar y Ancor). Con la venezolana como mejor de los tres, los dos valencianos tuvieron que jugarse la incomprensible expulsión, siendo Ancor el perdedor.