La edición virtual de las Fallas tiene una particular "versión 3D", que es trasladar las sensaciones, si no a la calle, a recintos habilitados para ello. Dentro de esa línea viene una de las iniciativas que, siendo sencillas, es ambiciosa, va a permitir ambientar una barriada y, a la vez, mostrar simbiosis entre la comisión y el comercio de la contornada, al tratarse de dos figuras (la falla y el comercio) igualmente golpeadas por los acontecimientos del último año. Así lo ha hecho la comisión de la Plaza Pintor Segrelles. Se trata de un proceso de decoración de ocho establecimientos, tematizados con algunos de los actos de la semana de fallas, con decoración y elementos que se guardan en el casal. Apenas unos retazos, unos detalles puestos con gusto, simplemente para que el transeúnte y el cliente recuerde que, en esas calles, se planta una falla que pertenece a una comisión importante en la ciudad, que lo es.

De esta manera, la decoración está basada en la Germanor (restaurante Portami Via); La cremà (papelería Carlin); la plantà (Body Farma), La mascletà (frutería Los Maños y bar El Lliminer); la presentación (Rosa Mary Modas), Ofrenda (María Tores Peluqueras) y la recogida de premios (Farmacia Finca Roja). Todos están en la demarcación de la comisión y permanecerán durante los días de las que deberían haber sido las fiestas grandes de la ciudad. Todo ello, junto al ya habitual programa de "Falles Virtuals" a través de los canales propios como youtube o facebook.