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Las fallas vistas por José Miguel de Miguel

Su ingreso tardío en el mundo de la fotografía propiciaba que la gente pensara que tenía una larga y dilatada experiencia con las cámaras y con el laboratorio

Las fallas vistas por José Miguel  de Miguel

Las fallas vistas por José Miguel de Miguel

En los salones de fotografía que se convocaban a lo largo de la geografía española, comenzó a participar en concursos internacionales, obteniendo en 1967 el nombramiento de artista FIAP que le otorgó la Federación Internacional de Arte Fotográfico en su 21 congreso. A principios de 1969 ingresó con el número 9 de socio en la Agrupación Fotográfica Valenciana.

Era un fotógrafo aficionado que se dedicaba a la fotografía en cuerpo y alma los fines de semana y cuando tenía vacaciones. Trabajó en una notaría donde su padre era primer oficial y luego constituyó una empresa dedicada a la decoración que no funcionó. Desilusionado por este revés, en el año 1950 marchó a Buenos Aires arrastrado por la fiebre migratoria que por aquel entonces existía en Europa. Antes del año volvió a la península y en 1951 se estableció en la Comunidad Valenciana.

Las fallas vistas por José Miguel de Miguel

Así como más de 1000 fotografías positivadas por el mismo y una colección de diapositivas, fueron donadas por su hijo Agustín a la Fundación Railowsky para su conservación y catalogación. Éstas fotos junto con otras se exponen desde el 16 de marzo al 30 de abril en la librería Railowsky con el título «Aço no es una .... Falla».

Las fallas vistas por José Miguel de Miguel

De la firma de máquinas fotográficas Nikon hasta su jubilación. En 1988 realizó una exposición en la galería Railowsky y a raíz de esta exposición el IVAM le compró 169 fotografías. Dos años después, en julio de 1990, el museo le dedicó una exposición con el título de «José Miguel de Miguel, fotografías», que él no pudo disfrutar pues había fallecido en el año 1988.

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