El ejercicio fallero de 2022 empieza. Y la primera gran imagen la ha protagonizado la comisión de Doctor Domingo Orozco-Bailén porque supone la foto fija que se recordará en los anales de la historia de la fiesta a la hora de referirse al inicio del nuevo ejercicio, del segundo en el que la fiesta se vio privada de esplendor en su espacio natural: la calle.

Se trata de un reflejo de lo que son las Fallas en estos momentos: solidaridad y paciencia. En el casal de la comisión de Burjassot se organizó una donación de sangre para las reservas del Centre de Transfusió de la Comunitat Valenciana. Se trata de la única actividad no administrativa permitida por las autoridades sanitarias, que las comisiones han albergado con encomiable frecuencia, dando una verdadera lección de solidaridad dentro del asociacionismo de la Comunitat Valenciana y al que se suman de forma generosa los propios miembros de las comisiones.

Una de las imágenes, sin embargo, aún es más reveladora: delante, dos donantes haciendo el signo de la victoria. Detrás, un paquete envuelto en plásticos. No es otra cosa que la falla infantil. La obra de Salvador Aguilella que hace ya un año que debía haberse quemado. Mientras la falla grande está custodiada en Feria València, "Apren amb Magia" se distingue a través de los traslúcidos plásticos. Una falla, por otra parte, bien custodiada, con postes y cinta de precinto para visibilizarla.

Para Doctor Domingo Orozco, el ejercicio finalizado debía haber supuesto el del inicio del cincuentenario como falla perteneciente a la JCF y 60 como comisión constituida y durante el año ha desarrollado una importante labor de actividad virtual para mantener cohesionado al grupo humano.

Las comisiones de falla están a la espera del levantamiento de restricciones para conocer hasta qué punto pueden abrir más los casales y en qué condiciones.