La comisión de Mosen Sorell-Corona generó ayer una de las imágenes curiosas de la jornada cuando, en su demarcación, era situado un furgón de seguridad que, además, ya no se movía del sitio. Se trata de la apuesta especial de este año de la comisión del Carmen, caracterizada por su búsqueda siempre de modelos estéticamente distintos. En esta ocasión, y tomando como hilo la canción de Loquillo, lleva, para ser feliz, un camión. En este caso, blindado y a escala real. Tanto, que para muchos de los que por allí pasaron y pasarán les parecía real, hasta que fue cubierto con plásticos protectores. Que se complementará, además, con una quema ritual de un millón de euros como símbolo de la sociedad de consumo y la búsqueda desmesurada de la riqueza. Denuncia, ironía y crítica. Se trata de un diseño de Yinsen, materializado por Manolo Martín.

La falla Corona lleva desde finales del pasado siglo apostando, y siendo un referente absoluto, en las fallas innovadoras, pero con la particularidad de contar con la participación de profesionales del diseño.