Un lío. Septiembre, Fallas, pasacalles, calor, mascarillas, bandas de música, toque de queda, grupos reducidos, distancia de seguridad, peinetas. Lo de siempre, como nunca lo habíamos visto. La confusión se ha gestionado bien, ya que las Fallas mantienen su esencia y un valenciano o valenciana es capaz de reconocerla enseguida. Sin embargo, todo ha cambiado, y eso también ha sido fácil de detectar.

Un local en la calle Xàtiva con todas las mesas ocupadas, pero sin la multitud de gente de otros años. | FERNANDO BUSTAMANTE

Ayer, los residentes de Russafa, epicentro fallero, desayunaban en los bares con bandas de música y pasacalles yendo y viniendo a por Falleras Mayores que acompañarían a la Ofrenda. Una actividad que normalmente se desarrolla por la tarde pero que los nuevos horarios covid para la Ofrenda obligan a madrugar: por eso, los bares atendían también a falleras y falleros así como a sus acompañantes, cargados con los ramos de flores que reposaban en las mesas antes de iniciar la marcha. «Mucho jaleo, pero no tanta repercusión económica como puede parecer», señaló el propietario de un bar de la calle Puerto Rico. Algo parecido señaló a este diario la gerente del Mesón Brasil, un puesto de churros, hamburguesas y bocadillos de la calle Xàtiva: «Nos estamos defendiendo, pero nada que ver con otros años». Ni siquiera a Món Orxata, con su parada en la calle Calvo Sotelo, le ha funcionado la fecha. «No nos favorece septiembre, las ventas han bajado, falta dinero», dice Toñi, que regenta el puesto horchatero.

La comisión ganadora del primer premio, Convento Jerusalén, epicentro de las visitas de ayer. | FERNANDO BUSTAMANTE

La hostelería, que levanta poco a poco la cabeza tras la depresión económica de los últimos meses, no es la única que ha notado la diferencia respecto a otros años. Dos agentes de la Policía Local confirman mientras patrullan la zona centro que este año en poco o nada se parece a 2019. «Todo está mucho más tranquilo», afirman. Son las 11 de la mañana y ellos, cuyo turno comenzó a las 8, empiezan ahora a ver más movimiento. «Llegan los trenes de cercanías y traen a visitantes, y eso se nota», afirman. Sin embargo, a mitad mañana la gente comenzaba a escoger su sitio para disfrutar de la mascletà, algo que este año no existe. El comportamiento ciudadano, en general, es también más positivo que otros años; primero, porque hay menos personas y segundo, porque el consumo de alcohol no es tan intenso y el toque de queda obliga a volver a casa pronto.

La Meditadora, obra de Escif, en la Plaza del Ayuntamiento. | FERNANDO BUSTAMANTE

Esta es una de las restricciones que salen a relucir en cualquier conversación con los visitantes que ayer disfrutaban del tradicional paseo para ver Fallas. Luís y Elena, de València, salieron a las 9 de la mañana de casa para ver l’Antiga de Campanar y Na Jordana. Pararon a ver la Ofrenda, desayunaron un chocolate, se dejaron caer por los monumentos de la Avenida del Oeste y terminaron en la ganadora, Convento Jerusalén. Para entonces, a medio día, la plaza comenzaba a abarrotarse, pero nunca hasta los niveles que otras ediciones han propiciado. «Es todo rarísimo. No por el calor, la temperatura es lo de menos, pero la forma de vestir y que en general haya menos gente», señaló Elena.

La calle Convento Jerusalén con el tradicional mercado callejero que precede a su monumento. | F. BUSTAMANTE

Lo mismo para los dos amigos valencianos, David y David, que guiaban por las calles de la Roqueta a la pareja de uno de ellos, Álvaro, de Madrid, para ver al monumento ganador de esta edición. «Estas Fallas están muy bien incluso con el toque de queda, discotecas hay en todas partes», señaló el madrileño. Mientras, sus dos amigos coincidieron en lo «raras» que estaban siendo estas Fallas pero aún así «se tenían que hacer».

La comisión Falla de la Cruz en la Plaza de la Reina, en obras. | F. BUSTAMANTE

En la Plaza del Ayuntamiento, con la friolera de seis monumentos, el objeto de deseo para todas las fotografías fue la Meditadora, la Falla Municipal, un icono de la resiliencia frente a la pandemia, el fuego y la lluvia, que hoy desaparecerá entre las llamas para cerrar y, al mismo tiempo, dar paso a una nueva etapa para la ciudadanía valenciana.

Las Fallas 2021 son históricas por varios motivos. Convento Jerusalén ya es la mejor falla de Sección Especial con su doblete también como mejor falla infantil y los falleros de la comisión lo han celebrado con alegría desbordada. Conoce dónde está y cómo llegar a la falla ganadora del primer premio así como el listado de todos los premios de las fallas grandes, las fallas infantiles y las de categoría A y Sección Especial.

No te pierdas el programa de actos de las fallas 2021, el calendario de mascletades y castillos, cuáles son las calles cortadas por fallas, los horarios de la Ofrenda 2021, cuándo y dónde se pueden tirar petardos, y qué se puede hacer y qué no estas Fallas de València 2021.