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Camila Román Pérez: Una reina del fuego que vive del hielo

Camila Román Pérez: Una reina del fuego que vive del hielo

Buenos Aires y Teruel en el origen de la primera Camila de la corte. «No está nada mal, ¿eh? Creo que se conocieron en el gimnasio, donde trabajaba mi padre, empezó invitándole a cosas...». Le costó pero lo consiguió. Y se quedaron donde se habían conocido. En València. A mi madre aún le queda un poco de acento argentino. Allí conservamos familia, mis tíos. He ido de pequeñita»

Aterrizó en la falla Reino de València-San Valero de niña. «Mis padres pusieron un negocio en Reino de València y el presidente, Santiago, le insistió a mi madre que me llevara a conocer la falla. Recuerdo que fue el día de los hinchables. Volví tan encantada que pedí que me apuntaran. El primer año estuve sin estar censada. Al año siguiente me apunto pero pensando en la falla como guardería, porque el negocio se llenaba de clientes». Camila ya se había enganchado. «Tras mucho insistir fui fallera mayor infantil y ahí ella quedó tan encantada que fue fallera mayor, también. Ahora ya estamos todos». A todo eso, el negocio es de sobra conocido: la heladería Glasol. «De glaciar y de sol».

Va a empezar el B2 de inglés y el Mitjà «porque también tengo el título de Integración Social para opositar». Y más: «soy profesora de baile. De contemporáneo y de hip-hop en Alaquàs». Por las mañanas, estudiar y por la tarde, trabajar. Y falla. «Y actualizarme cada día en el baile. Y trabajar en la heladería cuando estamos en temporada alta, que hay que echar una mano».

Pero, ¿sos de Boca o de River? «De Boca».

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