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El corcho blanco de las Fallas sube un 50%

También se detecta peligro en el abastecimiento de madera

El corcho blanco es el material casi exclusivo con el que se hacen las fallas actualmente. Figura del taller de Miriam García.

A los artistas falleros les vuelven los problemas. En plena elaboración de los proyectos de 2022 llega la constatación del aumento de precios en la principal materia prima: el «corcho blanco». Se ha estado denunciando durante los meses anteriores pero el último aviso lo hizo el artista José Ramón Lisarde, quien lo ejemplificó con una tabla de precios de diferentes unidades que se ha convertido en el drama viral de los profesionales. Un dogma de fe con el que exteriorizan su nuevo conflicto.

Así, el caso más indicativo es el de la placa de corcho de 10 centímetros, que ha sufrido cuatro subidas de precio a lo largo de 2021 y con la última, para los pedidos de diciembre, se alcanza un aumento del 50 por ciento en el precio por unidad: de 10,6 euros a 15,07.

Pero el tema va más allá: además del aumento de precio, el Gremio empieza a notar el peligro del desabastecimiento, arrastrado por la crisis global. Y que hace referencia especialmente a la madera, que tiene que llegar por comercio intercontinental.

Así lo ha reconocido el maestro mayor, Paco Pellicer, que advierte de la situación de peligro. «Estamos detectando un problema de existencias de la madera que viene de mercados como el de Canadá o el de África, que tienen que venir en contenedores». El problema del corcho blanco está relacionado más con la subida del petróleo, puesto que se trata de un producto que sí que se fabrica en España. Pero la conclusión a la que llega el maestro mayor es que «es una realidad incuestionable que los materiales están aumentando el precio de forma desmesurada y lo están haciendo en el peor momento imaginable». ¿Por qué? Porque, a día de hoy, los contratos para 2022 están firmado, porque los proyectos están firmados y, en gran medida, las proporciones y los fresados están en proceso.

«¿Se puede asumir una nueva subida de materiales en pleno ejercicio y con todo firmado?» se quejaba Lisarde. «Los proveedores te llaman con voz entrecortada, anunciándote nuevas subidas de material y cuando faltan cuatro meses para la plantà te asaltan las dudas. ¿En qué condiciones firmaremos para 2023?».

El resto de artistas se han ido sumando al lamento, recordando que las subidas han afectado también a otros elementos, como la pintura, la cola y hasta la tornillería. Con aumentos superiores siempre al 30 por ciento. Con el cartón ya ni se cuenta: prácticamente no hay producción.

¿Cual es la solución? La coincidencia general es que es muy difícil reconducir la situación actual. El futuro es el de la quimera tantas veces perseguido: «controlar los volúmenes». Pero que incluso esa reflexión llega tarde, ante la falta de criterio unificado del sector profesional. Las fallas de 2023, además, se presentan con toda la incertidumbre económica del mundo. Si no hay cambio en el planteamiento municipal, ya no habrá subvenciones extraordinarias. Y las comisiones ya no tendrán la obligación de abonar el 75 por ciento de lo pactado para el año 2020. Es decir, dudas absolutas.

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