El 30 de noviembre de 2016, en la lejana ciudad de Adis Abeba, las Fallas consiguieron la "etiqueta platino" que supone ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Tras superar los informes técnicos previos, e incluso una pregunta formulada previamente como alegación relacionada con las corridas de toros, tras presentar el cuestionario, las fotografías, los vídeos y hacer proselitismo de la fiesta en la capital de Etiopía, llegó el momento en el que se tenía que dar a conocer el veredicto de los miembros del comité.

Hace apenas un par de días, el entonces concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, insertaba en su perfil de instagram el instante en el que el presidente del comité de la Unesco en la Convención de 2016, el Ministro de Cultura de Etiopía, Yonas Desta Tsegaye, acaba preguntando si hay alguna alegación u objeción -que no era un formalismo: una de las candidaturas tuvo que peleárselo poco antes en esa misma sesión- para las "Falas Festivity". Ante el silencio general, que supone el beneplácito, golpeó el martillo de madera con la expresión "adopted".

La representación oficial y técnica que defendió la candidatura, con representantes municipales, autonómicos y estatales (la candidatura se defendía desde España porque son de países, no de regiones), no pudo ocultar su satisfacción. "Somos conscientes de la responsabilidad de preservar los elementos que contempla la candidatura, como la creatividad de artistas y artesanos, la sociabilidad festiva y la transmisión intergeneracional" aseguró Fuset en su discurso. El mundo de las Fallas salió a la calle a celebrarlo y, cuando la lluvia lo permitió, una Crida y una "cremà" lo refrendó.

Acababa así un camino que había empezado en 2003 con un comentario casi a vuelapluma, un reto, lanzado por el entonces rector Justo Nieto durante la exaltación de la fallera mayor de València Vanessa Lerma. Esa idea se retomó años después, un comité trabajó en la redacción del informe y, mediante un engranaje institucional, se alcanzó el honor. Un trabajo de todos, de instituciones regidas por colores antagónicos a lo largo de los años y de personas de diferentes condiciones al que le queda todo por delante para desarrollarse.

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Las fotos que mostraron a la Unesco qué son las Fallas para ser Patrimonio Inmaterial Moisés Domínguez

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Revive la Crida a la Humanitat