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Dos años del día en que se suspendieron las fallas: un 10 de marzo que cambió la historia

La Fallera Mayor Carmen Martín recuerda que aquella noche «no podía parar de llorar», mientras que Guillermo Serrano (Interagrupación) y Paco Pellicer (Gremio) entraron en «shock» por la noticia

Puig, rodeado de 7 consellers,
anuncia la suspensión de las
fallas 2020.  f.bustamante

Puig, rodeado de 7 consellers, anuncia la suspensión de las fallas 2020. f.bustamante / j.m.v./m.d./J.P. valència

j.m.v./m.d./J.P.

València

Hoy, 10 de marzo, se cumplen dos años del día en que todo cambió para la historia de las fallas y para la historia de la ciudad de València. El president Ximo Puig anunciaba la suspensión de las fiestas por la pandemia del coronavirus. Aquella noticia cayó como un jarro de agua fría y sumió al mundo fallero en dos años de larga travesía.

Las lágrimas de Consuelo Llobell, con Galiana al lado, resumen el duro golpe que sufrió la fiesta. m.a.montesinos

Las lágrimas de Consuelo Llobell, con Galiana al lado, resumen el duro golpe que sufrió la fiesta. m.a.montesinos / j.m.v./m.d./J.P. valència

Una fallera mayor entonces aún anónima, la de Poeta Alberola-Totana, recuerda aquel día bajo un sentimiento: «Que no podía parar de llorar, llorar y llorar. No tenía consuelo. Sin fin. Me empezaron a llegar mensajes de la comisión, de los amigos... sobre todo, la sensación de impotencia absoluta porque no podíamos hacer nada en absoluto». Esa fallera era Carmen Martín Carbonell, la que ahora está en lo alto de la fiesta. «Me pilló toda la tarde encerrada en la Universidad, haciendo el máster. Llegué casi de noche, a tiempo para escuchar la comparecencia del president Puig». Y ahí empezó todo.

Reunión de urgencia de Ribó y Galiana con los estamentos falleros para buscar soluciones.levante-emv

Reunión de urgencia de Ribó y Galiana con los estamentos falleros para buscar soluciones. levante-emv / j.m.v./m.d./J.P. valència

Quedaba recoger la falla, «que ya estaba en la calle, pero sin levantar, aún con plásticos. El momento de cargarla en la góndola se me partió el corazón. Nunca hubiese pensado hacer historia en mi falla de esta manera». Ahora hace historia de otra manera. «Estamos casi, casi bien. Aunque llevamos mascarilla, creo que vamos a mejorar».

La Meditadora, con la mascarilla, fue el símbolo de las Fallas 2020.m.a.montesinos

La Meditadora, con la mascarilla, fue el símbolo de las Fallas 2020. m.a.montesinos / j.m.v./m.d./J.P. valència

El alcalde de València, Joan Ribó, confiesa que la posibilidad de la suspensión «se me había pasado por la cabeza», pero cuando se confirmó aquel 10 de marzo «fue un palo, porque todo estaba preparado». Tras el varapalo, «había que reaccionar». Esa noche, se reunió con el concejal de Cultura Festiva, Carlos Galiana, y con los principales estamentos falleros «y nos pusimos manos a la obra para buscar soluciones».

Cremà de la falla municipal,a puerta cerrada, por el coronavirus. g. caballero

Cremà de la falla municipal, a puerta cerrada, por el coronavirus. g. caballero / j.m.v./m.d./J.P. valència

Ribó destaca «la responsabilidad que han mostrado en todo este tiempo» los falleros y resalta que las grandes decisiones «siempre se han consensuado» con el colectivo y con las administraciones. Conforme evolucionó la epidemia, se acordó el aplazamiento a septiembre de 2021 y ahí confiesa «que yo estaba nervioso». «Me hice mi propio cuadrante -comenta- y cada día comprobaba las cifras de incidencia del Covid». Al terminar la semana fallera, «fue una tranquilidad: demostramos al mundo que éramos capaces de celebrar unas fiestas con todas las medidas de seguridad y con responsabilidad», concluye.

Carlos Galiana también rememora el 10 de marzo como una fecha que abrió «dos años muy duros». El regidor cuenta que ese día «me colé en el encuentro del Palau de la Generalitat: me dijeron que había una reunión y allí me fui». Tras conocerse el anuncio, Galiana convocó a los estamentos falleros a una cita con el alcalde. «Joan -comenta- se dio cuenta que la postura de todo el mundo fallero era de unidad y al recibir el apoyo de todos decidimos tirar adelante con las ayudas para apoyar al sector y a los artistas falleros, que es muy importante para la economía de la ciudad».

Esta postura de «unidad y de germanor, insiste, «nos dio mucha fuerza para tomar decisiones siempre apoyadas» por el mundo fallero. Al final, se pudo festejar en septiembre, unas fechas atípicas que obligaron «a trabajar muy duro durante el verano con multitud de reuniones y gestiones».

Interagrupación

«Nosotros llevábamos del domingo al martes con el runrún de que los actos con más público, como las mascletades, se podían suspender, pero no imaginábamos que el resto también. Cuando se convocó una reunión en la Generalitat la tarde del día 10 ya vimos que algo pasaba. A las 10 de la noche me llamó Galiana para que fuéramos al ayuntamiento y ahí ya sabíamos que pintaba mal. Fue un palo enorme, no sabíamos cómo reaccionar, pero a los diez minutos ya nos pusimos a ver cómo salíamos adelante». Este es el resumen de cómo se enteró y cómo empezaron de nuevo las Fallas en versión de Guillermo Serrano, presidente de la Interagrupación de Fallas. «Ese fue uno de los días más tristes que he vivido, con las fallas en la calle y todo preparado», cuenta Serrano, que recuerda que apenas dos días después, ya con el toque de queda, se produjo la reunión con Sanidad de la que salió aquella primera fecha del 15 de junio.

Luego la realidad ha hecho que las cosas se demoren mucho más, pero siempre con la idea de resurgir lo antes posible. «Nos empeñamos desde el minuto 1 en salir de esto. No de hacer fiesta -precisa- sino de trabajar para el futuro, porque las fiestas no se organizan en dos días y había mucho que hacer».

Guillermo Serrano asegura que, con algunos problemas, el trato con la administración ha sido «cordial». «Las fallas de septiembre lo cambiaron todo y ahora vamos hacia una normalidad cercana al 100%», sentencia claramente orgulloso.

Por último, el Maestro Mayor del Gremio de Artistas Falleros, Paco Pellicer, apunta que cuando se confirmó la suspensión, «en principio pensé que se trataba de una medida transitoria, y que en algún momento podrían celebrarse». Eso sí, la gente que estábamos en el taller «entramos en shock, no sabíamos qué hacer, si seguir trabajando o no», comenta.

En cuanto al colectivo que encabeza, estos dos años han sido muy duros. «Por parte de los artistas falleros ha habido una resistencia estoica, hemos mantenido los talleres en marcha, aunque no ha habido actividad». Gracias a las subvenciones del ayuntamiento «se hicieron contrataciones a 2 años vista, por lo que la mayoría hemos podido seguir trabajando», concluye Pellicer.

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