Son muchas las historias que se escondían ayer tras los ramos de flores de la ofrenda. Una de las más especiales fue la de Olga Rekechysnka. Es fallera hasta la médula a pesar de haber nacido en Ucrania. Este año, es la Fallera Mayor de su comisión, Huerto San Valero-Avenida de la Plata. Las circunstancias han querido que el sueño de representar a su comisión haya coincidido con una situación dramática para su país de origen.

Es por eso que ayer le pidió a la virgen por los suyos y, por descontado, por todos sus compatriotas. Con cierta emoción y algunas lágrimas en los ojos confesó que iba a pedirle a la Geperudeta que «haya mucha paz en el mundo». 

A pesar de tener el corazón encogido, confesó que iba a disfrutar cada minuto del acto; como ha hecho durante su semana grande de fallas: «Están siendo unos días muy bonitos, con mucha emoción».

En la plaza frente a la virgen, su ruego fue el de muchos otro valencianos, que desean que acabe la guerra y reine la paz.