Son las dos de la tarde y la pólvora estremece a la multitud abarrotada en la plaza del Ayuntamiento de València. A 350 metros, en la avenida del Oeste, un grupo de diez hombres, con traje y corbata, espera a que finalice el disparo junto a una larga comitiva de coches, conversando entre ellos y repasando la agenda para las próximas horas. Son personas anónimas, están siempre en segundo o tercer plano, pero tienen un cometido imprescindible en fallas. Sin ellos, sería imposible que las Falleras Mayores de València y las cortes de honor llegaran puntuales a todos los actos.

En su vida diaria, los diez son taxistas profesionales. Pero durante aproximadamente un mes, desde el fin de semana de la Crida hasta el 19 de marzo; se convierten en los diez chóferes oficiales de Carmen Martín y Nerea López y, también, de las 24 componentes de sus cortes de honor. Son anónimos, pero tienen nombre. En un bando, están Luis, Roberto, Nacho y Toni, quienes conducen el dispositivo de la corte infantil; mientras que Santi, Pedro, Ángel y Jesús se encargan de las mayores. Miguel Ángel Lozano y Enrique March son los responsables de sortear el acuciante tráfico de la ciudad para que Nerea López y Carmen Martín, respectivamente, cumplan a tiempo con su apretada agenda. No siempre es fácil, aunque cuentan con la ayuda de la policía local de la ciudad. Cruzan València, una y otra vez; pero, sobre todo, se desviven por "cuidarlas y mimarlas todo lo que podemos", confiesa Enrique March.

Nerea López subiendo al coche tras la mascletà del 16 de marzo. Lluís Pérez

Porque es en el coche, entre acto y acto, donde ellas se relajan y descansan; aunque, de vez en cuando, también tienen que atender alguna entrevista telefónica o "hacer algún apaño". Es por eso que el neceser es, sin duda, un elemento imprescindible para toda Fallera Mayor de València. Es en él, donde guardan horquillas e imperdibles para urgencias de última hora y, también, un pequeño alijo de productos cosméticos. Sin embargo, es en el maletero donde se aloja el "verdadero kit de supervivencia" con algo de comida, gominolas u otros productos altos en azúcar y, en el caso de Carmen Martín, "agua, mucha agua". Ella solo pronuncia las palabras mágicas: "Quique -así lo llama ella- tengo hambre" y, rápidamente, él se presta encantado a atenderla.

"Carmen y Nerea son un amor"

Después de tantos días juntos, Miguel Ángel y Enrique conocen muy bien a Nerea y Carmen, porque "son muchas horas compartiendo vivencias intensas". Y ambos reconocen que las Falleras Mayores de València son en el coche "tal y como las conoce el resto del mundo fallero". Aún así, Enrique destaca su amabilidad, "siempre con una sonrisa" y "pidiendo todo por favor". De hecho, Carmen y él tienen una pequeña broma. Siempre que ella le pide algo "por favor", Quique le responde "de por favor, nada; las cosas se piden para ya" y Carmen se ríe, una y otra vez, aunque la broma sea exactamente igual.

Enrique junto a Carmen Martín, Fallera Mayor de València 2022. ED

Son pequeñas anécdotas, sigilosos trazos de la intimidad que comparten aunque, una vez que se suben al coche, solo Enrique, Miguel Ángel, Carmen y Nerea saben qué ocurre exactamente en su interior. Al hablar, se nota que les tienen mucho cariño y sus palabras lo confirman: "Carmen y Nerea son las dos espectaculares. Son un amor", concluyen.

Miguel Ángel López es el conductor de Nerea López, Fallera Mayor Infantil de València 2022. Lluís Pérez

Más de una década de anécdotas

Enrique March es un especialista en conseguir que las máximas representantes "lleguen lo más rápidamente posible y lo más seguras" y, aunque no siempre es fácil, considera que cumplen con su cometido, "sin que el cansancio pese", porque les gustan las fallas y son "muy valencianos". Además, la mayoría de ellos repite cada año, "hay muy pocas novedades en el grupo".

Mientras se dispara la mascletà, los coches oficiales esperan en la avenida del Oeste. Lluís Pérez

La experiencia también es un grado. Enrique traslada a la Fallera Mayor de València desde el año 2015, cuando reinaba Estefanía López pero, un año antes, fue el conductor de Claudia Villodre, la representante infantil. Anteriormente, ya se había encargado de la Corte de Honor. Tras tantos años, guarda muchas anécdotas con todas ellas, especialmente "las más graciosas"; aunque hay dos que siempre se repiten.

La primera de ellas, el horario. "Todos los años, hay algún día que llegamos y la Fallera Mayor no está preparada". Puede ser que haya habido alguna confusión en la hora pero, en muchas ocasiones, la "culpa es de la peluquería". A pesar de ello, siempre se las "apañan" para ir recuperando tiempo a lo largo del día y nunca fallan: "siempre lo compensamos", relata.

La otra anécdota es la de la puerta del coche. Por indicación de Junta Central Fallera, los conductores son los encargados de abrir y cerrar las puertas del coche, al subir y bajar del vehículo; "ellas tienen la orden de no hacerlo". Cada año, se repite la historia en alguno de los actos: llega la corte y desciende de los coches, pero la Fallera Mayor se quedan dentro. Es porque "se nos ha pasado abrirle la puerta y ella está esperando que lo hagamos", cuenta entre risas.

Carmen Martín, Fallera Mayor 2022, accede al interior del vehículo tras la mascletà. Lluís Pérez

Son diez taxistas anónimos. Pero, desde hoy, el mundo fallero conoce sus nombres. A pesar de ello, continuarán llevando a cabo su imprescindible pero silencioso cometido: llevar a las Falleras Mayores de València y sus cortes de honor "allá donde haga falta".