El gobierno municipal prescinde de los funcionarios de Cultura Festiva que fichó Compromís

Gil Manuel Hernández y Josep Lluis Marín tenían la condición de funcionarios, pero sus plazas han sido amortizadas

Gil Manuel Hernández

Gil Manuel Hernández / RLV

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

El equipo de gobierno municipal ha prescindido de los dos funcionarios, con rango de jefes de servicio, del departamento de Cultura Festiva que habían sido nombrados por Compromís en su primera legislatura. Se trata del Director de Museos Festivos, Gil Manuel Hernández, y el Jefe de Patrimonio Festivo, Josep Lluis Martín. Dos componentes de la Associació d'Estudis Fallers y personas afines al partido valencianista que, durante el primer año de legislatura, habían seguido ejerciendo los cargos. 

La decisión tiene su controversia jurídica por tratarse de dos funcionarios. La figura que se ha empleado para materializar su salida es la de amortizar ambas competencias. Esto, unido a la salida por jubilación de otro funcionario del Servicio de Fallas, generará una plaza nueva a rellenar de diferentes competencias. 

Se trata de dos personas muy conocidas en los ámbitos festivos. Gil Manuel Hernández se había hecho cargo de los Museos (Fallas, Corpus, Semana Santa) y entre las labores desarrolladas había una que era de catón: darle la condición de museo al de Monteolivete, que a día de hoy no lo tenía, así como la creación de monográficos y exposiciones temporales dedicadas a un elemento o un protagonista de las Fallas. El último había sido una exposición de carteles de Fallas originales e inéditos, que se conservaban en los fondos del Museo. También ha estado al frente de la Casa de las Rocas en el proceso de remodelación integral de la misma. 

Josep Lluis Martín se encargaba de la coordinación de todo tipo de actos festivos municipales, así como de los informes y el cuidado de los elementos patrimoniales. Ambos son funcionarios, que procedían de otras administraciones. Ahora, el dilema es hasta qué punto se extingue la relación laboral con la desaparición de sus competencias. Ese, se intuye, será el caballo de batalla laboral, habida cuenta lo inusual de la situación.  

De todos es sabido la afinidad de ambos con Compromís. Se cuestionó desde el primer momento cómo sería la digestión entre personas de partidos antagónicos (PP y después también Vox). De hecho, el concejal Santiago Ballester aseguró a Levante-EMV, recién nombrado, que "no valoro a las personas por el trabajo que hacen y no por su ideología. También digo que si por su ideología retrasan o entorpecieran el trabajo, dejarán de estar". 

Al respecto de esta salida fue el concejal de Fallas, Santiago Ballester, quien lo ha calificado como "una reestructuración", englobando en la misma la salida de Ignacio Gutiérrez "una persona muy querida, que se encargaba de los permisos de Fallas, y que se jubila".