Llega la fiesta más antigua de València con un Cristo que no sufre

El barrio de la Xerea reedita su centenaria fiesta con Sant Bult

La Xerea celebra este domingo la "Lucida Procesión"

La Xerea celebra este domingo la "Lucida Procesión" / Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

La ciudad de València acoge su fiesta más antigua, que además luce de forma flamante la condición de Interés Turístico Local de la Comunitat Valenciana junto con la de Bien de Relevancia Local, concedida a primeros del pasado año. Lo que supone un motivo suplementario, aunque solo sea por curiosidad, para acercarse. Y hacerlo a las calles reviradas de la antigua trama para contemplar el paso de una de las tallas más diferenciadas de todo el imaginario de la ciudad. Son la edición 2024 de las "Festes al Sant Bult".

Aquí, el Cristo crucificado está pudorosamente vestido con túnica, coronado, que asiste a su crucifixión sin sufrimiento. “Es el Cristo de la Resurrección, del vencimiento a la muerte. Por eso es coronado como Rey”, tal como recuerda el arzobispo Enrique Benavent en su carta de saludo. Es un Cristo de majestad, altamente enraizado en un barrio, la Xerea, que en el momento de su hallazgo era prácticamente el extremo de la ciudad. Cambian las cosas con el paso de los siglos y ahora es una parte de Ciutat Vella, el patrón de un barrio de algo más de cuatro mil personas.

La más antigua de la ciudad

La fiesta de Sant Bult es la más antigua de la ciudad de las que se celebran en la actualidad y mientras no se demuestre lo contrario, y no parece que vaya a ocurrir. Su estructura es parecida a la vicentina: el protagonismo lo tiene una talla que se entroniza en un altar, que preside durante 24 horas, con subida y bajada ceremonial.

El domingo, la Procesión

En la jornada del sábado, la imagen se traslada a la Iglesia de Santo Tomás -en la “plaza de los patos” para presidir el pregón. El domingo, 16 de junio, es el primero de los días grandes, con una misa mayor a mediodía. Y a las 19 horas se celebra la Procesión General (aún se la llama “Lucida Procesión”) que recorre las calles del barrio, parando en San Juan del Hospital para el canto de gozos y dando incluso un par de vueltas por el trazado.

Pétalos y bailes

Como en este barrio hay callejones, la imagen a veces entra en solitario. Y durante el recorrido, además de lluvias de pétalos, recibe homenaje en forma de bailes. Primero, en la calle En Blanch y después, en el final de trayecto, en la Plaza de Sant Bult, donde es entronizada. Durante el recorrido, los Mestres Campaners voltean las campanas de la iglesia y la procesión cuenta con la fuerza social de las comisiones de falla de la Agrupación y la comitiva oficial: María Estela y la corte participarán también en el desfile.

El lunes, a pesar de ser laborable, la actividad regresa por la tarde con un festival infantil a las cinco de la tarde y ya de noche, a las 22 horas, un concierto del Ateneo Musical de Cortes de Pallás ambientará la noche antes de la “baixà” de la imagen para regresar en procesión a la sede social.