¿Cuanto costaba un espolín en 1952? Ni te lo imaginas

El traje de la fallera mayor infantil de València entregado a la JCF era, en términos relativos, más barato que en la actualidad, pero en una sociedad con un nivel de vida mucho más modesto y con otro tipo de necesidades

El traje "Zarza" de la fallera mayor infantil de València de 1952

El traje "Zarza" de la fallera mayor infantil de València de 1952 / Fotofilmax

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

—Cuando te vistes con nuestro traje regional, ¿cuántas veces te miras al espejo?

—Muchas. 

—¿Cómo te encuentras, guapa o fea? 

-Muy guapa. No me lo quitaría nunca.

—Qué te gustaría mes ser, ¿reina para mandar o reina de las fallas?

—Reina de las fallas.

Más o menos lo que cabe esperar de una niña de ocho años de los años cincuenta. Es lo que le decía al redactor de Levante-EMV, en el mes de marzo de 1952. Pasan los años, las décadas y hay cosas que sólo cambian sutilmente. Y otras que lo hacen de forma estridente, espectacular, inconcebible. 

La entrega a la Junta Centra Fallera del legado de la fallera mayor infantil de València de 1942, María Luisa Sancho Merle, por parte de su familia, es todo un tesoro que enriquece el archivo de la Junta Central Fallera. 

Entre los objetos, que estaban cuidadosamente guardados en un armario que nadie abrió durante décadas, está el traje que lució la niña desde el día de su exaltación, un 9 de marzo -si: a veces cambian las cosas-. También está la banda, fotografías, programas... y dos papelitos muy reveladores. 

Porque sirven para calcular el coste de la indumentaria tradicional, del más alto copete, hace 72 años. 

El traje está a la vista y es excepcional. Está casi nuevo. Señal de que la tela es de calidad. Que lo es: un espolín "Zarza". Convenientemente actualizado, podría utilizarse mañana mismo. 

La primera factura es la de la tela. Que le fue entregada al "Sr. de Merle" (se supone que a la "señora de Merle", la mamá de la niña) el 1 de febrero. Con un mes y una semana por delante para la exaltación, que fue el 9 de marzo. 

El espolín, al detalle

El espolín, al detalle / Fotofilmax

El espolín costó...

¿Quien se encargó de confeccionar el espolín? Una firma reconocible siete décadas atrás: Garín. En concreto, Viuda de Mariano Garín, que ya tenía la fábrica en Moncada, pero el comercio en la calle Pinzón, en lo que ahora es Rin-Mar de Enrique Marzal

¿Cuanto le costó? Dos mil pesetas redondas. Eso quiere decir que un espolín para una niña valía... 12 euros

La factura señala que son ocho metros, a euro y medio el metro. Con cinco colores, oro glasé y seda de fondo verde.

La factura del espolín

La factura del espolín / Moisés Domínguez

Con una rebaja "confidencial"

El desembolso debió ser importante, porque la factura era de 2.080 pesetas y Garín hizo una descuento, (una "baja confidencial") de 80 pesetas. Para que quedara en las dos mil pesetas redondas. Valió la pena porque, después de décadas guardado en un armario bajo llave, la familia lo ha encontrado en muy buen estado, tanto que prácticamente ha hecho falta más que pasarlo por la tintorería, sin necesidad de recoser nada. 

Pero la tela había que convertirla en traje y para eso estaba la confección especializada. La familia lo llevó a la tienda Hija de Dolores Suay, en el número 19 de la calle Garrigues, ya esquina a la actual Avenida del Oeste. Es decir, una de las firmas más antiguas y de prestigio, Angelita Suay, que aún pervive con las manos del taller de Jaime Guillem, que mantiene esa marca de seis generaciones. 

La factura de la confección

La factura de la confección / Moisés Domínguez

Y la confección costó...

En este caso llama la atención la confianza absoluta: la factura se liquidó después de Fallas, el 21 de marzo. Una vez acabada la vorágine de esa semana fallera. 

¿Cuanto costó confeccionar un traje de valenciana? Diez euros. Incluso un poquito menos. Habría que decir, para ser más exactos 9,7 euros. 

La factura girada a los "señores de Sancho" lo deja todo perfectamente señalado. Incluyendo la confección, que fue de 1,2 euros. El resto de la factura incluye seis metros de tela blanca y uno de entretela por 0,5 euros. Más caro fue incorporarle la pañoleta y delantal "bordado en oro" en tul blanco: 7,2 euros. Así mismo, la factura incluye el corpiño negro con puntillita y botones (0,8 euros) y los corchetes. Para un total de 1626 pesetas. Para los que no vivieron el cambio de moneda, hubo mucho tiempo de tener que hacer cálculos de la fórmual mágica: 1 euro, 166 pesetas. Por eso son casi diez euros. 

En total, para redondear, 22 euros todo. 

¿Es mucho o poco dinero? Pues hay que decir que no lo era para los precios de la época. Incluso hay que sorprenderse. Es probable que fuera un "precio de amigos", como sucede ahora. Estamos hablando de la fallera mayor infantil de València. Y está claro que las facturas son a la totalidad. No se trata de una venta a plazos. 

Quizá habría que pensar que, en términos relativos, no era excepcionalmente caro a pesar de las restricciones que había en aquel momento. 

En la actualidad, significaría...

Sirva el ejemplo dentro del textil, viendo los anuncios de la época, encontramos uno de oportunidades. Una americana (un "traje de los domingos") valía 0,3 euros (50 pesetas).

Si lo comparamos con una americana actual media de 130 euros, el combo tela-traje costaría algo más de 9.500 euros. 

Sólo el precio de salida de la licitación de este año, los espolines infantiles salen a una media de 23.000 euros. Luego, la confección es más barata porque va incluida en el lote de trece falleras. 

Pero no olvidemos otra cuestión: estamos acabando la posguerra. Era otro nivel de vida. Todavía se reparte el alimento con cartillas. En aquel momento, dos mil pesetas era una pequeña fortuna.