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Dos comisiones mayores y trece infantiles `de València se quedarán sin subvención de falla en 2026

El endurecimiento de la exigencia para cobrar del Ayuntamiento provoca una subida en los contratos de los monumentos más baratos

Blasco Ibáñez plantará un proyecto experimental asumiendo que no tendrá subvención ni concurso

Blasco Ibáñez plantará un proyecto experimental asumiendo que no tendrá subvención ni concurso / Falla el Fénix

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

El aumento de la declaración de precios de las Fallas 2026 (que ha pasado de 9,2 A 9,8 millones) está propiciado, en la escala de lo más pequeño, por un crecimiento de la dotación de los monumentos más modestos. Obviamente, la subida global está propiciada sobre todo por las fallas de más alto nivel: Convento sube 33.000 euros; Exposicion, diez mil; Duque de Calabria, seis mil; l'Antiga, Sueca, Na Jordana, Espartero y Telefónica, cinco mil.

Pero por la parte de abajo se aprecia un incremento que supone, en el fondo, una dignificación del propio concepto del monumento. Muy leve de momento, pero un primer paso. Un aumento por un motivo que justificaría en parte este crecimiento: el Ayuntamiento anunció ya en diciembre de 2024, a más de cuatro meses de apalabrar las cuantías de 2026, que para recibir subvención se tenía que subir a 3.000 y 2.000 euros las fallas grandes de infantiles.

En las Fallas de 2026, y a falta de la aprobación definitiva por parte de la asamblea de presidentes de la Clasificación Definitiva, solo quedan cuatro fallas por debajo de los tres mil euros: Barrio del Cristo (2.900 euros declarados), La Parreta (2.266), Mestre Serrano-Alacant (2.150) y, por debajo, fuera de concurso, Blasco Ibáñez-Mestre Ripoll (700 euros, en un proyecto que realmente es una reunión de artistas callejeros que han realizado creaciones sobre soportes de madera). De ellas, dos no reciben subvención de València, declaren lo que declaren: Barrio del Cristo y Mestre Serrano, al pertenecer a dos municipios asociados: Quart de Poblet y Xirivella.

Todas las demás están por encima de los tres mil euros. La clasificación que debe aprobar la asamblea de presidentes incluye hasta 21 participantes por debajo de 4.000 euros.

El año pasado fueron trece las comisiones que anduvieron por debajo de esos 3.000 euros exigidos este año, incluyendo un grupo que se apuntó a la "tarifa plana" de 2.500 euros.

Huida de las últimas secciones

El hecho de que las comisiones hayan mejorado los censos en los últimos años es también un motivo para reclamar el aumento. Aunque en ocasiones se ha criticado por parte de las comisiones modestas que la presión sea para ellos, se cuenta no solo con esa exigencia mínima para poder entender que la falla debe ser un gasto prioritario, sino que esto obligaría a las comisiones que están por encima de ellos a obligarse a invertir también más y, de alguna forma, generar con el tiempo un efecto dominó. Pero es un proceso que se antoja largo: lo que ha pasado este año es que las comisiones han "huido" de la Octava C y la Octava B, que tendrán doce participantes cada una.

Ser comisión "de falla"

La declaración de cantidades pequeñas por la falla sigue siendo uno de los motivos de controversia y debate en la forma de entender la fiesta contemporánea. Tanto por la idiosincrasia de la fiesta (ser comisión "de falla") como hasta qué punto se puede sobrevivir como eso, como "comisión de falla", con tan escasa dotación para el arte efímero.

Tres euros al mes

Dando por hecho que la cantidad contratada es la real y aun asumiendo la cantidad de servidumbres de gasto que tienen los colectivos falleros, una falla valorada por contrato en tres o cuatro mil euros parece poco. Sirva la ecuación fácil: una falla de tres mil euros, en una comisión de cien adultos, con solo diez mensualidades, supone que cada fallero debería invertir tres euros en cada una de esas cuotas. O seis euros al mes si fuera una comisión muy precaria, de 50 adultos.

El concurso, muy blando

Una cosa es recibir la ayuda económica y otra es ir a concurso. El suelo para esto sigue siendo muy blando: en este ejercicio, el mínimo para competir es de 2.150 euros, tal como se aprobó en el mes de mayo. Ese es el motivo por el que tan solo Blasco Ibáñez no irá a concurso junto con Arrancapins, que no participa en la competición, pero no por una cuestión económica (declaran 6.000 euros) sino por convicción propia.

Da la sensación de que, mientras no aumente más el mínimo para ir a concurso, el aumento de dotaciones no se notará más. Dicho de otra forma, a la comisión le importaría más ir a concurso y recibir "palets" que recibir o no 300 o 400 euros de subvención.

La subvención, al ser una competencia municipal, que no depende de la asamblea de presidentes, no solo tiene un techo más alto, sino que el concejal Santiago Ballester anunció que crecería en los próximos años para llegar a un mínimo más adecuado. Hay que recordar, en ese sentido, que las Hogueras de Alicante tienen un mínimo no para cobrar ayudas, sino para participar en el concurso de siete mil euros.

Infantiles, trece sin cobrar

Por lo que respecta a las fallas infantiles, la pérdida de subvención no ha espoleado a las comisiones: un total de 16 comisiones se han declarado por debajo de los 2.000 euros exigidos. Y, de hecho, parece plenamente asumido, puesto que hay un abismo entre las que cobrarán y las que no: las dos últimas que no recibirán ayuda han declarado 1.500 euros y las siguientes, que sí que lo harán, son catorce apuntadas a la "tarifa plana" de 2.000 euros, con algo más de 300 euros de subvención. En infantiles también son Blasco Ibáñez y Arrancapins las que no irán a concurso.

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