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Las fallas de Mislata, Quart, Xirivella y Burjassot continuarán en València

El Congreso Fallero descarta por abrumadora mayoría la segregación de las comisiones asociadas procedentes de otros municipios

Votación masiva en contra de separar a los pueblos

Votación masiva en contra de separar a los pueblos / Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

El Congreso Fallero dejó claro que las decisiones importantes para un texto legal no se rigen exclusivamente por la cabeza, sea a favor o en contra, sino por el corazón. Porque el debate sobre mantener o no a las comisiones de Mislata, Quart de Poblet, Xirivella o Burjassot en el Organismo Autónomo Municipal Junta Central Fallera tuvo un primer debate sobre cuestiones legales o de gestión -a favor o en contra- que fue derivando a cuestiones emocionales con una generosa dosis de metáforas que surtieron efecto -junto con la búsqueda de votos durante los días anteriores-. Por 29 a 145 votos, la iniciativa de materializar la desconexión fue rechazada. Las comisiones de estos cuatro municipios seguirán participando en todas las actividades de la JCF a todos los efectos, salvando el match ball por tercer congreso consecutivo.

La enmienda al Reglamento, defendida por Luis Fernández, circunscribía el ámbito del Censo Fallero solo a fallas del término municipal. Dicho de otra forma, que esos ayuntamientos dejaran de pertenecer bajo el paraguas del Cap i Casal y que organizaran sus propios festejos. Se argumentó para ello que la existencia de los pueblos asociados son "una anomalía histórica. Eso no va ni quiera ir contra nadie, sino contra una realidad, porque no se puede sostener la fiesta de otros municipios. Por legalidad, eficiencia y financiación".

El argumentario para la desconexión hablaba de legalidad "porque la JCF depende del Ayuntamiento, igual que la Fundación Deportiva Municipal no puede gestionar clubes de fuera de València, la JCF no puede gestionar legalmente la fiesta de otras poblaciones".

También de economía: "Los principios económicos de las entidades municipales han de estar sujetos a la sostenibilidad financiera. Y ahora mismo 300.000 euros del presupuesto de la JCF son destinados indirectamente a 37 comisiones de fuera de València. Este año han recibido además 20.000 euros en premios y 15.000 de subvención a las Agrupaciones".

Y otro argumento era más del día a día: la "gestión. No ha servido evitar nuevas comisiones, pero se han triplicado los censos. Se trasladan jurados en taxis, que se encuentran con los premios que organizan ellos. Por no hablar de 150 autobuses para entrega de premios u Ofrenda. Que tienen sus premios y sus ofrendas".

"No somos una anomalía"

Había que defender el unionismo, y lo hizo Vicent Almela en turno de réplica al reclamar que "no somos una anomalía, sino una tradición, que se convierte en identidad y en historia. Jurídicamente no hay irregularidad. La relación es compatible con la normativa local. No hay relato jurídico de fondo porque el propio secretario dice que hay costumbre y que, por consiguiente, puede tener eficacia normativa supletoria, tal como dice el Código Civil. Este reconocimiento no es transitorio, sino estable".

Reivindicó por ello (como miembro de una comisión de Quart de Poblet que es, de la falla Carrer Alacant) que "la enmienda no es hacia pueblos, sino hacia miembros de JCF. Culturalmente, sumar no es una anomalía. Dividir es una anomalía y un error histórico. La ruptura es incomprensible. La pregunta no es por qué están estas comisiones sino qué ganamos con expulsarlas".

Fernández rebatió la cuestión histórica apelando a que "Las Fallas de Gandia, Xàtiva, Torrent, que también formaron parte de la JCF, porque por entonces no era un organismo autónomo. Estas localidades, llegado el momento, sí que se convirtieron en Juntas Locales. Estamos en 2025 y la JCF es un organismo municipal. Los vecinos no podemos pagar como no pagamos las de Xàtiva o Gandia, que también son Patrimonio de la Humanidad" y remató con ejemplo como que "Burjassot es una Junta Local encubierta". Para rematar que "no nos podemos engañar: se está por los privilegios" en alusión a los concursos, la Ofrenda y similar.

Familia, abuelos, amigos, felicidad...

Hubo referencias a antecedentes históricos, como la incorporación dentro de aquel concepto, de otra época, de la "Gran Valencia". Para entonces el debate de un Reglamento Fallero ya pasó a ser un debate emocional. Esto ya lo inventó Pepe Monforte, presidente de la Interagrupación cuando se planteó por primera vez, hace ya una generación. Con su frase histórica de que "estoy en las Fallas para hacer amigos". El original.

Y por ahí se habló de "estar con mis amigos", "nos hemos ganado el derecho a estar juntos", "no dejemos a un abuelo, un padre o un hijo en la mesa porque estamos estrechos". "Juntos seremos más felices", "somos un familia"... Hasta discursos de falleras mayores de València en la Crida se hicieron referencia o a comparaciones como la gestión de València de Los Silos de Burjassot. La votación no dejó lugar a dudas. Se quedan.

Tampoco prosperó la propuesta de que sí, que se quedaran, pero previa firma de un convenio entre ayuntamientos para que los de estos cuatro municipios aportaran económicamente a la Junta Central Fallera.

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