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El primer cuarto de siglo de una joya fallera

Falleras mayores y cortes de honor de 2026 inician el proceso para recibir la única pieza de la indumentaria que tienen que devolver al acabar el año

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

La indumentaria oficial de las falleras mayores y cortes de honor de las Fallas 2026 es fruto del ensamblaje de un amplio número de piezas que van desde la peineta a los zapatos. Y que tiene un proceso no menos largo, puesto que pasa por la toma de medidas, la elaboración y el estreno de los mismos.

Uno de los elementos más emblemáticos está de aniversario. La visita de Carmen Prades, Marta Mercader y las cortes de honor a Art Antic forma parte de ese ritual. Todas ellas acudieron para la toma de medidas para que los orfebres readapten a las medidas de cuello y brazo el aderezo oficial.

Éste no es como los trajes, que quedan en propiedad de las falleras. Aquí, en todo caso, se da la opción -a la corte- de adquirirlos, en cuyo caso se hace uno nuevo. Son casos contados. Las últimas falleras de 2025 han terminado de entregar los estuches para que los responsables de la firma lleven a cabo la restauración, que incluye la reposición de algún elemento -las perlas principalmente- que se hayan podido desprender y la adaptación a las nuevas medidas.

El primer año, en 2001

El aderezo de las falleras mayores está de aniversario: Carmen y Marta serán las falleras número 25 que lo luzcan. Porque fueron Adriana Polo y Elena Nebot, de 2001, las primeras beneficiarias del mismo. Los aderezos forman parte de la iniciativa municipal de ese año, que suponía proporcionar a las falleras mayores un traje de gala completo. Para evitar lo que, en aquella época, estaba siendo habitual: la renuncia de falleras ya elegidas como corte de honor a dar el último paso. Los tiempos han cambiado y el fenómeno que ha ocurrido es el contrario: es verdad que todas ellas tienen dos trajes completos ahora, pero la adquisición de nuevos trajes no ha descendido, cuando no ha aumentado exponencialmente, sea por compra o regalo.

Dos iconos que no se comercializan

Lo cierto es que esa medida ha dejado dos iconos únicos: el espolín fallera mayor de València y el aderezo oficial. En el caso de la joya no hay secreto de color o combinación de colores, pero es de tal potencia su aspecto, que el mero hecho de tenerlo entre manos, como les pasó a Carmen y Marta, ya impresiona.

Los aderezos de las cortes de honor son un año menos: años cumplen 25 pero falleras serán las número 24, por el parón de pandemia. Art Antic ganó el concurso de falleras mayores en 2001 y fue en 2002 cuando se convocó el de las cortes de honor. Es por ello que José Alabadí, gerente de la firma, asegura que "conforme pasan los años y el aderezo coge suma el valor añadido de tener más y más años". El diseño no ha pasado de moda y ahora mismo no hay en el horizonte señales de que se vaya a convocar un nuevo concurso de diseño, de la misma manera que no lo hay para el espolín fallera mayor. Lo que los distingue de cualquier otro es que ni el de fallera mayor ni el de corte de honor se comercializa, para garantizar la exclusividad histórica que supone haber pasado por el cargo representativo.

Mensajes en los estuches

Una costumbre en la devolución de los aderezos es que las cortes salientes suelen dejar en los estuches mensajes para la futura receptora del mismo. De hecho, tener que devolverlos es un momento que, en la intimidad, señala el final del ciclo -puesto que todo lo demás, trajes y banda, se lo quedan- y el inicio de uno nuevo. En los mensajes se incluyen deseos de que vivan la experiencia como la vivieron ellas.

Ahora, Art Antic dispone de un par de meses para hacer las reparaciones y entregarlos como nuevos. Para escribir un nuevo capítulo de la historia.

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