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Las mismas Fallas de siempre pero mucho más grandes

El Programa de Festejos evoluciona lentamente bajo la máxima de que los actos se mantienen pero con un poder de convocatoria mucho mayor

Falla municipal de 2023, con una alfombra humana a sus pies

Falla municipal de 2023, con una alfombra humana a sus pies / Eduardo Ripoll

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Como si de una piedra del Valle de la Muerte se tratara, el Programa de Festejos de las Fallas parece que no se mueve, pero lo hace. Lentamente o muy lentamente, pero lo hace. Si echamos la vista atrás sí que es verdad que se van apreciando hay diferencias sustanciales, aunque seguramente más en fechas que en contenidos. Las Fallas son extremadamente fieles a determinadas liturgias aunque, con el paso de generaciones y décadas, se les han ido aplicando, como si de un Congreso Fallero se tratara, enmiendas de modificación, adición o supresión.

La aprobación por parte del pleno de la Junta Central Fallera del Programa de 2026 supone visibilizar -a falta del refrendo de la asamblea de presidentes- el gran bidón de actos oficiales que se organiza desde el organismo municipal.

Habitualmente considerada como un colectivo conservador, en el que dar pasos es complicado, cuando no heroico, el programa es reflejo, en gran medida, de esa lenta evolución. En la que la gran diferencia es su multiplicado poder de convocatoria. Hay muchos actos que perviven, pero con una participación infinitamente mayor, fruto del gigantismo imperante

Consulta el Programa de Festejos de las Fallas 2026 pinchando aquí

Es verdad que el grueso de las liturgias son inamovibles, porque la secuencia ritual también lo es. Se pueden cambiar lugares y fechas, pero las Fallas no se conciben sin un tronco consistente en Exaltación de Falleras Mayores, Exposición del Ninot, Crida, Plantà, Entrega de Premios, Ofrenda, Misa a San José y Cremà. Más o menos lo que se espera de cualquier fiesta popular que, con distintos nombres y características, tienen un pregón, un elemento que discurre durante los días (sea un encierro, una caseta de feria, unas gaiatas y en este caso una falla), un acto religioso de gran calado y un apoteosis final.

El programa fallero de 2026 se puede ver en perspectiva respecto a los de otras épocas. ¿Qué ha cambiado en algo que parece más de lo mismo? Pues, al final, algunas cosas. Hay actos que han desaparecido. Y si es por tradición de los mismos, hay que remitirse a las Cabalgatas: la del Reino cayó por atonía, y la Infantil quedó integrada en un único desfile, la Cabalgata del Ninot, que es el único que pervive -junto con la versión infantil de barrio que es el Cant de l’Estoreta-.

Pero sí que es verdad que hay festejos que se han ido cayendo. Entre muchos otros, la Exposición Antológica que se instalaba después de la Exposición del Ninot, y que servía para seguir utilizando el espacio en el que se celebraba. O el festival de Aeroestación, propio de otra época, y que coincidía en el tiempo con la Ofrenda. O el Festival de Paellas de la Tercera Edad. Aparte de la Olimpiada del Humor, un festival sesentero y setentero que, aunque se intentó recuperar en los años noventa, con la llegada de Unión Valenciana al gobierno de la fiesta, estaba ya más que amortizado. Por no hablar del concurso de pasodobles o escaparates, festivales folclóricos o auténticas rarezas, como las Carreras de Camareros.

Actos con cierto toque clasista también han ido desapareciendo. Así, figuraban en los programas la «visita a los enfermos acogidos en los asilos Cottolengo del Padre Alegre y San Juan de Dios. Ahora aún se hacen visitas a Casa Caridad, pero en agenda, no en programa oficial.

La Crida ha cambiado sustancialmente su forma, pero el fondo sigue siendo un pregón

La Crida ha cambiado sustancialmente su forma, pero el fondo sigue siendo un pregón / Eduardo Ripoll

Perviven, sin embargo, otras liturgias que se mantienen impasibles: la Ronda de Cotxes de l’Antigor -que, realmente, es solo la salida porque después, los particulares «autos locos» abandonan la ciudad-, el acto de las Fuerzas Armadas y los homenajes a Maximiliano Thous y José Serrano. Se quedó en el camino uno, más efímero, al maestro Padilla. De más reciente implantación es el del Pintor Segrelles, de la falla del mismo nombre. En el programa también se han incluido homenajes al Héroe Romeu, en el jardín de la calle Sagunt, o al Palleter, que sigue realizando la comisión del mismo nombre, en la calle Guillem de Castro. La Cabalgata del Patrimoni es el festejo más reciente que caído.

Otros festejos han cambiado por gigantismo, propio del crecimiento de la fiesta. Los «intercambios de fotos» -que es una versión propia de la firma de los idols en el centro comercial también de turno- se saldaba con media jornada. Además de toda laya de galas y recepciones para y por la parte elitista de la fiesta popular.

Más aún, en los tiempos de falleras mayores por designación de las autoridades, el intercambio de fotos se preludiaba como «presentación de la fallera mayor de València a las falleras mayores de las comisiones», como si de una recepción o besamanos se tratara. Este acto es un claro ejemplo de la evolución en el plano de duración: se necesitan dos fines de semana completos y a piñón. Un matapersonas para las dos falleras mayores a base de foto-beso-foto, prácticamente sin tiempo para nada.

Este acto tuvo una adición durante el gobierno progresista en su versión infantil: que el presidente también intercambiara foto.

A esta liturgia se le añade, como una losa, la imposición de Bunyols de Brillants. Con los censos cada vez más consolidados, el número de galardonados sube exponencialmente, convirtiéndose en un acto tan emotivo como largo. Si el Congreso Fallero aprueba la concesión de una insignia superior, el Bunyol de Platí, quedará en el debate si, en tal caso, esta imposición hay que eliminarla.

Los deportes cayeron

Mención aparte tienen los deportes. Antaño, su presencia era profusa y ayudaba a rellenar la programación. Con actos que recuerdan más a una fiesta de pueblo. El «Trofeo Fallas» podía ser de pesca deportiva, motociclismo, ciclismo y, sobre todo, dos: las carreras de caballos y carreras de galgos. También se incorporaban los partidos de liga del Valencia CF si coincidían en el calendario, así como cualquier campeonato de España que pudiera celebrarse en esa época, como por ejemplo de campo a través. Tambié fue clásica la adición del Trofeo Faulconbridge de Tenis. Actualmente solo perviven los trofeos Fallera Mayor de pilota valenciana.

Lo mismo se puede decir de la Feria Taurina, que formó parte del programa hasta que acabó deslindándose. A pesar de ello, la Junta Central Fallera tuvo que contestar una alegación al expediente de la Unesco, tras una denuncia que aseguraba que no podía ser Patrimonio de la Humanidad un acontecimiento que incluye la «tortura». Hubo que contestar que la Feria de Fallas, aunque así se llame, hace vida paralela a la de las Fallas.

Las exaltaciones se celebraban en marzo. Ahora son en enero

Las exaltaciones se celebraban en marzo. Ahora son en enero / Eduardo Ripoll

Hay que quedar bien con los patrocinadores, pero ya han desaparecido del programa. De entre todos los que llevaban a la comitiva oficial a cursar visitas de cortesía, fue un clásico durante muchos años la visita a la Ford -cuando ésta surtía de coches oficiales para el traslado de la comitiva-. También se incluía la visita a El Corte Inglés -el patrocinador más antiguo de la JCF-. Ahora continúan yendo, pero también como agenda y no como programa.

El programa es amplio, pero desde las comisiones se organizan y auspician algunos de ellos, como los homenajes a Maximiliano Thous y Segrelles, por las fallas del mismo nombre, la macrodespertà por la falla Corona, la nit de l’Alba por Na Jordana, la ofrenda a San José de Doctor Olóriz o el Cant de l’Estoreta de la Plaza del Árbol. A todas ellas se las les rinde honores nombrándolas como promotoras.

Cayeron en su momento muchos otros que también formaban parte de esta lista. El último de ellos fue la Parada Mora de Almirante Cadarso-Conde Altea, que el pasado siglo aún era incluido como oficial.

La Ofrenda mantiene contenido su horario desde hace años

La Ofrenda mantiene contenido su horario desde hace años / Fernando Bustamante

Ofrenda contenida

La Ofrenda pasó de un día a dos y de una calle de acceso a dos. O sea, cuatro ofrendas. Desde hace tiempo sí que mantiene su (irracional) duración, a pesar de tener muchos miles de falleros más. Y lo hace a base de endurecer las normas de desfile, comprimiendo filas y reclamando ritmo rápido (y con las comisiones cumpliendo). La Ofrenda es innegociable. Pensar en trasladarla a mayo se ha planteado en algún momento, pero con la boca muy pequeña.

Es el acto religioso por excelencia, mientras perviven los honores menores al patrón: la Misa y la Ofrenda en el Puente de San José.

El programa incorpora también toda una serie de «Galas» más allá de la Gala Fallera, antaño distinguida y ahora tan en entredicho. A lo largo de los años se han creado la del Deporte, la Cultura, la Infantil y Juvenil... más una serie de entregas de premios menores que ocuparán una parte importante del mes de febrero. Además la Indumentaria y la Pirotecnia.

Cambio de la forma, que no fondo, tienen como ejemplo más evidente la Crida, que pasó de un pregón puertas adentro a un publico, sí, numeroso a ser un espectáculo muldisciplinar ante una riada humana y de puertas hacia afuera. Todo para lo mismo: ser el pregón de toda la vida, de cualquier fiesta.

Consulta aquí el Programa Pirotécnico de las Fallas 2026

La pirotecnia fue ganando días a la «mascletà» de las dos de la tarde, aunque ya en los noventa empezaban el 1 de marzo o incluso en los últimos días de febrero si caían en fin de semana. Lo que ha evoucionado son los castillos, que, desde la plaza municipal y la Alameda han migrado definitivamente al Puente de Monteolivete y, lo más importante, han terminado el desbarajuste de horarios: todos a medianoche. Lo que cambió expresamente fue la Nit de Foc, antaño el castillo previo a la «cremà».

A esto hay que añadir la recuperación de l’Alba de les Falles y la aparición de los «espectáculos pirotécnicos» en las noches de fines de semana en la plaza del Ayuntamiento, que se han multiplicado durante todo el mes de marzo con una indudable buena respuesta de público.

Eso, como aportaciones más recinetes. De inicio de siglo son la organización de la Macrodespertà conformando una jornada completa junto a la Entrada de Bandas y la Crida y la Cabalgata del Fuego ésta como paso previo a la cremà,

El horario de la «cremà», a la fuerza

¿Y la falla? Otra novedad, pero a la fuerza: hace ya mucho tiempo que se plantan el 15 y 16, infantiles y mayores. Pero fue la pandemia y las «Fallas de Septiembre» las que, por imposición de instancias superiores, adelantaron dos horas el horario de la «cremà», pasando de las 22 y 24 horas a las 20 y 22. Un ejercicio de sentido común en el que nadie reparaba.

En líneas generales se puede decir que la oferta fallera se ha ido aligerando de actos oficiales restringidos, apoyada en la gran oferta lúdica que emana de las propias comisiones, en la semana fallera la JCF aligera sensiblemente sus propuestas, para centrarse en actos muy contundentes. De hecho, lo que antes se llamaba así, «Gran Semana Fallera», se ha diluido por una sucesión de días y más días, que se extienden durante dos meses pero que, si se quisiera poner en una publicación, alcanzaría la práctica totalidad del ejercicio fallero. Y al gusto del consumidor, aunque sea moviendo fichas muy lentamente.

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