Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tres años de un regalo para las Fallas

Toni Sanchis entregó al Museo Fallero la colección de fotografías de falleras mayores de València pocos días antes de cerrar 125 años de tradición del mítico estudio fotográfico

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

La historia de la fiesta fallera vivió, hace ahora tres años, un traspaso no de poderes, sino de tesoros, de incalculable valor, aunque se realizara sin ceremonia alguna. Era uno de los últimos episodios de una historia con más de 125 años de historia. Tal día como el 12 de diciembre, pero de 2022, el Museo Fallero recepcionaba los fondos dedicados a la fiesta fallera del estudio fotográfico Toni Sanchis. Una colección con todos los retratos, series y pósters dedicados, fundamentalmente, a falleras mayores de València, aunque también con alguna pieza dedicada al folclore, como la foto de Rocío Jurado vestida de valenciana o unas imágenes de la despedida de Concha Piquer, también vestida con indumentaria tradicional.

Sanchis fue una marca dedicada a la fotografía prácticamente desde los tiempos de Daguerre y a lo largo de las generaciones, conforme se consolidó el modelo de fiesta fallera, aquellas que representaban a las comisiones pasaron por cientos, cuando no por miles, por el estudio. Las falleras tenían foto de Sanchis o de Derrey. O mejor, de los dos.

Toni Sanchis cerró el estudio triste, tras el fallecimiento de su hijo Toño, que debía haber sido -ya lo era- el continuador de la saga. «No quiero ya recuerdos de la fotografía. Es algo que me pincha, que me hace daño». Porque asociaba la fotografía a su hijo. «No es ley natural. No es normal». La planta baja, junto al refugio de la Guerra Civil, seha transformado en una tienda de tintes turísticos, pero mantiene los rótulos de la centenaria marca.

Cierre pero metódico

Apenas unas semanas después, Toni decidía poner el punto y final. Pero lo hizo metódicamente, repartiendo el patrimonio que guardaba en la emblemática tienda de la calle Serranos. Cada tipo de fondo fue a una entidad diferente y el Museo Fallero se quedó con la parte fallera.

En la colección hay imágenes de falleras mayores hasta ya iniciado el Siglo XXI, pero los mejores materiales son las falleras históricas, de sesenta o setenta años hacia atrás. Puestas cronológicamente son una fiel muestra de la evolución de modos y modas.

La persiana la bajó con la esperanza de que alguna institución, en algún momento, toque a rebato, recopile fondos y organice una exposición que bien la merecen 125 años de vida. El Museo mantiene guardadas bajo llave las carpetas con las fotos històricas. A la espera de que algún día, algún año, alguna década, la fiesta fallera tenga también un Museo a la altura de la importancia que tiene la fiesta. Con que estén bien conservadas, un año más en la foto de Elisa Antolí-Candela, de Lucía Gil, de Belén Medina o de María José Lleó le añade solera a la copia "en positivo".

Tracking Pixel Contents