El calendario escolar en las Fallas de 2027 será... igual de malo o peor
Las Ampas reclaman que ayuntamiento y Generalitat establezcan una fórmula de «semana blanca» que Madrid ha desconvocado para este año

Los infantiles tendrán libre el 16 de marzo... si estudian en València / Francisco Calabuig

La modificación del calendario escolar en la ciudad de València para ganar como día de vacaciones el 16 de marzo -compensado con terminar el curso más tarde, el 22 de junio- pone en evidencia nuevamente un problema congénito que tiene la fiesta, y que afecta no solo a los colegios, sino a los trabajadores adultos: al discurrir sobre unas fechas concretas, y no sobre unos días de la semana concretos, cada año se comete a revisión. Tanto del Calendario Escolar como del Calendario Laboral.
Una vez firmado y con el visto bueno de la Consellera de Educación, se salvará más o menos in extremis el meollo de 2026, para lo que la Junta Central Fallera ha dado el primer paso reaprobando el Programa de Festejos, algo que también hará (debe hacer) la asamblea de presidentes el día 8. Y que fue la medida de presión para reformar el Calendario Escolar.
Un 16 no festivo se habría saldado con un notable absentismo escolar que, sin debate ni drama alguno, se da por hecho para el viernes 20 de marzo «porque los niños están cansados». Y que se materializará en los numerosos niños de la ciudad que estudian en colegios fuera del término municipal, que no acudirán a las clases porque el acuerdo de Consejo Escolar no les beneficia en nada al pertenecer a otros ayuntamientos.
Eso, para 2026. Pero para 2027, el problema será exactamente el mismo. Tanto como que la semana de festejos grandes caerá íntegramente en días entre semana. El lunes por la mañana se habrán plantado las fallas infantiles y el viernes por la tarde-noche se quemarán las Fallas.
Este calendario tiene sus ventajas a efectos de organización de fiesta y ciudad: las carpas se instalarán del 9 al 12 de marzo y se puede decir que serán «útiles» prácticamente todos sus días, no como va a ocurrir este año.

Calendario de Marzo de 2027, con toda la fiesta grande entre semana / calendarpedia
El mismo atolladero
Pero a efectos escolares, el problema será el mismo que este año. En condiciones como la actual habrá un mismo atolladero, con ese 16 complicado de digerir si no se vuelve a aplicar esa «excepcionalidad que no hay que convertir en habitual».
Por otra parte, y como tantas otras veces, habrá que ver además qué destino tienen los festivos nacionales o autonómicos que caen en fin de semana el próximo curso. Por ejemplo, Todos los Santos y el Día de la Constitución caen en domingo, mientras que el Día del Trabajo, ya en 2027, caerá en sábado.
Por lo que toca a San Vicente Mártir, en 2027 no habrá debate porque es en viernes y hace puente. Y tampoco habrá preocupación el 20 de marzo, porque es sábado.
La Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos reclamó la creación de una «Semana Fallera»; es decir, una serie de fechas más o menos fijas que blinde la fiesta. Es, sería, la versión local de la «Semana Blanca», que en otras comunidades tiene lugar en el mes de febrero. Asociada a la salida para practicar deportes de invierno, suele coincidir con las fechas de carnaval y también es un «bidón» en lugares donde los días grandes de fiesta están fuera del calendario escolar, en verano.
Curiosamente, Madrid ha disuelto este curso la suya al considerar que llenaba de festivos el segundo trimestre. A cambio, el calendario escolar de esta ciudad se ha llenado de pequeños puentes. Asimismo, la Navidad se ha alargado por delante y por detrás: empezó el sábado 20 de diciembre y no se volverá a clases hasta el 8 de enero.

Ofrenda de las Fallas de Primera A el 1 de enero de 2026 /
San Vicente y San José
A efectos patronales, cualquier cambio encuentra una sórdida oposición. En cualquiera de los debates. Sucede, ha quedado demostrado, con San Vicente Mártir, una fiesta que se aferra a la tradición del concepto «22 de enero». Y aunque en ese mundo surge alguna voz ya que sostiene la necesidad de ser más pragmático, ese peso de tradición es aún un muro difícil de derribar. Además de contar, en ese sentido, con la complicidad del actual equipo de gobierno.
Pero el relato no cambia cuando se va al fenómeno social más masivo: las propias Fallas. Cuando, en algún momento, se planteó modificar la fiesta y abandonar el modelo de fechas (que comparte con, por ejemplo, Alicante) para pasar al de días de la semana (el de Castelló) siempre se ha apelado a un argumento monocromático: «la tradición de San José». Sobre el que podría poner mil peros, si se tiene en cuenta, por ejemplo, que el principal acto religioso de Fallas ni siquiera está dedicado a él, sino a la Virgen de los Desamparados y que el patrón se salda con una imagen que se pone en la fachada de la Basílica en esa Ofrenda, un homenaje en su puente, donde se le impone una corona de flores, y una misa de 19 por la mañana que tiene una asistencia más o menos discreta.
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