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¿De qué color será el espolín de la Fallera Mayor de València? Carmen Prades se suma al juego

Carmen Prades publica una antología con los vestidos que ha lucido, mientras la expectación crece por conocer el color elegido para su traje de la Exaltación

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Jugar con el acertijo de la indumentaria en la Exaltación tiene casi categoría de deporte autóctono en el mundo de las Fallas. O en una parte de la misma. Tanto, como que la habitual pregunta, "¿De qué color será el traje de la Fallera Mayor de València?" tiene ya una versión extendida en no pocas comisiones, que se están sumando generosamente a este juego en sus redes sociales conforme se acerca la presentación de su representante.

Especular, divagar o, simplemente, divertirse con estas dudas no le hacen daño a nadie. Incluso se podría decir que es un pegamento cohesionador. Si decenas, cientos o miles de personas están apuntadas a las Fallas por la cuestión "peineta", bienvenidas sean sus cuotas para hacer falla. Otra cosa es el destino al que se destinan esos recursos. Pero la indumentaria se la paga cada uno y hay libertad para estos juegos.

Carmen Prades se ha sumado a los acertijos y mientras se la asetea con qué tonalidad habrá elegido, ella acaba de publicar una antología con su armario. "Os dejo un recorrido por algunos de los vestidos que me han acompañado hasta aquí. Una variedad de colores que ya forman parte de mi historia". Y recuerda que "en tres días se revelará el secreto más bien guardado: el color elegido para el 'dibujo de mi vida'".

Falta alguno... pero puede repetir

Pruna, morado, azul, salmón, verde, aguamarina, cereza, gris, ocre, marrón, blanco y rojo. Lo que deja el pantone bastante restringido y dejando las mismas dudas que hasta ahora, porque el hecho de haber hecho una selección de los trajes estrenados junto con un par de los que formaban parte ya de su vestuario como fallera mayor de València, no exime de que, a la hora de elegir, no sea cualquiera de ellos. Es verdad que no hay amarillo, naranja o negro, pero nada de esto sirve. Son pocas personas las que conocen la realidad. Se consultan tablas periódicas, antecedentes, qué colores lleva la corte de honor en su primer traje... pero a la hora de la verdad solo unos pocos acertarán, porque habrán lanzado el nombre al azar, por supuesto.

Secreto muy respetado

Es una de esas cosas que se guardan celosamente porque, si se filtra, es un disgusto enorme. Curioso contraste con la propia ciudad en la que, especialmente en barrios con idiosincrasia de pueblo (Poblats Marítims, Poblats al Sud, Benimaclet...) lo desvelan en una exposición en los días previos.

Pero la premisa funciona: salvo en una ocasión, que un regalo bienintencionado desveló -en un acto semiprivado- el color que iba a llevar una fallera mayor infantil, el respeto a no desvelar el color se lleva a rajatabla por aquellos que tienen acceso y que, en su inmensa mayoría, son profesionales de la indumentaria -los que tejen y los que cosen- y que, obviamente, saben lo que tienen entre manos. El viernes, cuando abra la puerta de su domicilio, quedará resuelta la duda. Nada cambiará en el día a día de la fiesta, cuya vida continuará, pero habrá entretenido a una parte entusiasta de la ciudadanía fallera.

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