Marta y las infantiles completan una Exaltación de fuego y cristal
La fallera mayor infantil y la corte reciben las bandas y la mantenedora Cuchita Lluch les pide "ser conscientes del valor de vuestro nombramiento, del valor que adquirís porque sois las herederas de nuestra cultura y nuestras tradiciones"

Imposición de bandas a Marta Mercader y la corte de honor infantil de las Fallas 2026 /

Las exaltaciones son como esas bandejas planas llenas de agua que sabes que, en cualquier momento, pueden desbordar por cualquier sitio a poco que se muevan. Lo que aguanta por un lado se sale por el otro. Tanto es así, que la Exaltación perfecta es verdaderamente complicada.
En la mayor, por ejemplo, el dinamismo de la primera parte -un espectáculo musical breve, incluso muy breve, una transición rápida y un protocolo adecuado- se enredó en la segunda parte con una ofrenda de flores larga y un discurso también largo. Aunque sin llegar a ser tediosa. La infantil estuvo equilibrada, aunque cuando acabó también se habían consumido dos horas, pero que con la variedad de elementos tampoco se hizo interminable. Termina el ciclo y la idea de hacer los actos de un tirón ha quedado bien, haciendo los actos más digeribles. Para pensárselo de cara a la Fonteta, por ejemplo.
El espectáculo de la exaltación infantil tenía riesgo porque tiene que mantener el interés de la chiquillería, muy dada a dispersarse. Y en este caso era un musical de nuevo cuño y dedicado a las Fallas. No de músicas conocidas o pegadizas, sino pedagógicas sobre la fiesta. "Espurna", en muñeco que da nombre al pequeño espectáculo fue presentando los ingredientes de la fiesta y que "para que todo tenga sentido" tuvo su apoteosis en el fuego, que encendió el corazón del muñeco. Componiendo un apoteosis de autoestima muy emotivo, hay que decirlo. Rematado con el concepto de eternidad que es la fiesta que empieza y acaba. Nada apoteósica, pero formal, didáctica, lírica.
Pasodoble, El Fallero y desfile
Nuevamente, el pasodoble Marta Mercader y El Fallero hicieron de transición para la parte protocolaria. Sin más labor que extender la alfombra. Y a partir de ahí, de estreno riguroso, las falleritas del presente y del futuro, a las que con el paso de los años iremos viendo crecer y, quien sabe, a alguna repetir pasarela dentro de unos años. Y con sus trajes de estreno con los colores de Sedería Tradicional Valenciana: Aitana Ramírez y Alba García Pardo de Rosa Antiguo; Martina Songel y Vega Carmen González de Pietra; Daniella Borrego y Claudia de los Ángeles de Marfil; Jimena Mompó y Jimena Noguera de Zafiro; Nuria Miñana y Olga Garriga de Bonsai y Lola López y María Mariner de Borgoña
Y después, Marta. La siempre inquieta y de infatigable energía, la que no engaña, la que es como es, tan cristalina como el color de su espolín. Se vistió de majestad y lo hizo perfecto, marcando los tiempos y las sensaciones. Con licencia para llorar cuando la alcaldesa le enseñó la banda. Espejo de lo que había ocurrido unas horas antes con Carmen.
Pasaron las flores y llegó el turno de rematar con el discurso de Cuchita Lluch, quien ha pasado por ahí por partida cuádruple: como hija y nieta de mantenedores, ocupando la misma "Cadira" como fallera mayor infantil de València "en otro tiempo y en otro lugar" y como mamá de corte infantil hace veinte años. Le faltaba ella misma atril para completar la triada.
Le recordó lo que ha de venir, como la Crida "en la que València se rendirá a tus pies" o la mascletà "en la que el 'Senyor Pirotècnic' te acompañará siempre y, con el paso de los años, te acompañará siempre y lo dirás en bajito cuando vuelvas a ver un disparo en la plaza". O la Ofrenda, "en la que te acercarás y le darás las gracias por obrar el milagrito" y la cremà "en la que podrás volar y teletransportanos para ver cientos de fuegos, en el suelo y en el aire y veremos rios de lágrimas de nuestros falleros y falleras porque el sueño termina, pero sonreimos porque tenemos la certeza de haber cumplido y disfrutado unos momentos únicos de germanor. Será el comienzo de otra esperanza y despertaremos". Eso es lo que le pidió a las trece: "despertar y ser conscientes del valor de vuestro nombramiento, del valor que adquirís porque sois las herederas de nuestra cultura y nuestras tradiciones y que debéis hacer perdurar en el tiempo para que no terminen nunca. Y dar las gracias también vosotras a València por el regalo que os ha hecho".
Y ahora, ninots
Y ahora, con el debido respeto, hay que hacer la ciaboga y enfilar la embarcación de la fiesta hacia otro rumbo. Desde primeras horas de la mañana, este lunes toca ya mirar a otro de sus ingredientes. Entre el primer y el segundo día de la semana se convoca a artistas y comisiones para entregar los Ninots de la Exposición. Empieza un nuevo capítulo mientras falleras y falleritas, felices como perdices, continúan su viaje por las alturas de la fiesta, pero esta vez luciendo y marcando unas bandas que las hacen diferentes al resto del mundo. Y que guardarán para el restos de sus vidas como un tesoro.
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