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La falla Corona de 2026: una churrería de verdad y de mentira y un unicornio

Manolo Martín y Escif, autores de la Meditadora y el Gato Negro, vuelven con una falla "participativa" en una nueva vuelta de tuerca a la Experimentación

Boceto de la falla Corona 2026

Boceto de la falla Corona 2026 / RLV

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

El gato negro, la casa en la que vivió el artista, el furgón con el millón de euros, la teta de Berlanga, el letrero The World is on Falla, los coches aparcados que no eran tales coches los muebles que caían desde la Beneficència... a lo largo no ya de los años, sino de las décadas, Mossén Sorell-Corona tiene un extraordinario "book" en lo que es creatividad y experimentación. Como ellos dicen, "cuestionando los límites del propio concepto de falla".

Han tardado bastante en dar a conocer el proyecto de 2026, pero finalmente ya está descubierto. Una churrería que "desplaza la mirada hacia aquellos elementos que siempre han rodeado a la fiesta pero rara vez han sido reconocidos como parte esencial de ella".

“Churros Unicornio. Més enllà d’allò conegut” plantea "un recorrido simbólico por ese territorio ambiguo entre lo real y lo fantástico" y tendrá como elemento principal una churrería, que ora es de verdad, ora no lo es.

Participativa: será churrería por la mañana

Se trata de una falla participativa y activa, que funcionará de día y de noche como un espacio vivo: algo que no parece una falla, pero lo es. La falla se concibe así como una instalación viva. Durante las mañanas, la churrería ofrecerá churros y contará con mesas y sillas para que el público pueda sentarse, conversar y habitar el espacio. De día y de noche, el conjunto generará la sensación de estar ante algo extraordinario: una presencia que descoloca, que parece ajena a la lógica fallera tradicional, pero que conecta profundamente con la esencia fallera.

La idea es de Escif y la materialización, del taller de Manolo Martín, el mismo binomio que, surgido con el proyecto de la Meditadora, la falla interrumpida por la pandemia, también materializó en la demarcación del barrio del Carmen el célebre Gato Negro -una reversión de un proyecto de falla municipal que nunca llegó a producirse-.

La falla infantil incluirá un retrato en forma de ninot del padre del artista fallero Manolo Martín, (Manuel Martín López) sentado en una de las sillas que habrá en la plaza. Desde ese lugar, el personaje contará historias que van más allá de la realidad a los niños y niñas que se acerquen a escucharle, convirtiendo la oralidad y la memoria en parte activa del monumento.

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