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La Pandilla Basura se reconvierte en NInot de Falla

Rodrigo Núnez con el ninot de Norman Vater

Rodrigo Núnez con el ninot de Norman Vater / Moisés Domínguez / D

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

De entre las 766 figuras que se muestran en la Exposición del Ninot, hay muchas que contienen pequeñas y grandes historias. U otras que son un alarde de originalidad. Algunas de ellas, en la escala de lo muy pequeño.

Vale la pena detenerse en una de ellas. No se ha llevado ningún premio, ni de ninot de sección ni siquiera de ingenio y gracia. Pero es, por encima de todo, una creación. Creación es ofrecer una propuesta diferente y original. Y eso es lo que ha hecho un especialista en ello: Rodrigo Núñez. El eterno contestatario, el eterno disconforme, el rey del meme, pero, a la vez, uno de los grandes talentos del escalafón.

La Pandilla Basura era extremadamente explícita

La Pandilla Basura era extremadamente explícita / RLV

En esta ocasión ofrece un alarde de recursos. Por partida doble. Primero, porque rescata para la ocasión uno de los iconos pop más conocido de los años ochenta. Surgieron en Estados Unidos, pero se exportaron a todo el mundo y en España llegaron bajo la denominación de "La Pandilla Basura". Y con ellas llegó el escándalo. Las "cards" representaban niños que, bautizados con rimas, aparecían sufriendo toda clase de accidentes o deformidades. Niños que morían descuartizados, decapitados, atravesados por lanzas, que vomitaban por los ojos o por cualquier parte del cuerpo o que sufrían toda suerte de calamidades sin, con ello, mostrar un excesivo sufrimiento. No fueron pocos los países en los que se prohibió su venta.

El Norman Vater de Rodrigo Nüñez mantiene la estética de Topps

El Norman Vater de Rodrigo Nüñez mantiene la estética de Topps / RN

En versión fallera, Rodrigo Núñez ofrece una versión dulcificada, aunque con su punto morboso. Aparece una nueva hornada de personajes, pero en esta ocasión son bienhechores: la "Pandilla Limpieza" llenará la falla de nuevos personajes, pero dedicados a la limpieza y la higiene.

Y en la Exposición, la protagonista, o el protagonista, es Norman Vater, una versión del Norman Bates de psicosis, también vestido con la ropa de su madre y con el moño que le caracterizo como psicópata. Pero en esta ocasión no blande un cuchillo, sino una escobilla recordando "cuantas veces no te habrán regañado por no tirar del agua". El ninot mantiene la expresión inquietante de los personajes de la editorial Topps.

Es la segunda alegoría a Alfred Hitchcock que hace el artista, pues el año pasado ya plantó una alegoría a "Los Pájaros", también en la demarcación ruzafeña.

"No todos los ninots tienen que ser cosas bonitas indultables. Cuando para hacer fallas te ves obligado a participar en competiciones o concursos, en los que sabes por experiencia que no van a premiar, ni mucho menos indultar nada de lo que hagas, eres libre de salir de la norma, por ejemplo llevando a la exposición a Norman disfrazado de Norma".

Y como los cromos de la Pandilla Basura cada niño se bautizaba con un pareado, aquí también: "Norman Váter enseña la lección, hazte cargo de tu cagallón".

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