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Monumentos falleros

La primera división de las Fallas de València: los monumentos de la Sección Especial que compiten por ser más caros con hasta millón y medio de euros de inversión

El diseño de Convento Jerusalén - Matemático Marzal realizado por el artista David Sánchez Llongo declara una inversión de 260.000 euros

Aquí puede consultar dónde están y cómo llegar fácilmente a ver los monumentos de la Sección Especial

Imagen de la falla de Convento Jerusalén-Matemático Marzal durante el año pasado.

Imagen de la falla de Convento Jerusalén-Matemático Marzal durante el año pasado. / Germán Caballero

Jaime Roch

Jaime Roch

València

En la vida, como en las Fallas, gastar más no garantiza ganar. Aunque sucede que el mundo fallero es más bien sentimiento que números, más belleza que dinero. Pero los nueve monumentos de la Sección Especial de las Fallas de València se van a gastar más de un millón y medio de euros de suma total para competir por ser la mejor del 2026. (Aquí puede consultar dónde están y cómo llegar fácilmente a verlas).

Los falleros, tras su inversión inicial, financian un proyecto artístico-ingenieril de primera orden - y efímero también a partir de la noche del 19 de marzo- que compite entre ellos por prestigio y premios y que, durante una semana, convierte el monumento en un auténtico escenario por el aluvión de visitas que recibe, acorde al premio recibido por el jurado tras valorar también idea, crítica, composición y coherencia. El dinero, ese temblor expectante y atónito de las Fallas, algo con que librar sus amarras del tiempo... para amarrar la categoría, ya saben.

El dinero, ¿tema sensible?

Así que las fallas de la Sección Especial, categoría a la que entran por la inversión, pagan cantidades astronómicas, inmensas magnitudes de distancia con el resto de comisiones de la ciudad, un tema sensible más que tabú absoluto entre los vecinos de València.

La mayoría de estas nueve fallas están permanentes en esta sección cada año, con más de medio siglo de pertenencia a esta categoría como es la falla Plaza del Pilar, que la propia comisión documenta como '50 años en la Sección Especial' en una publicación del 2014.

En este caso, el presupuesto gastado genera pique entre las mismas comisiones y también dentro del casal, entro los propios fallares porque ejerce presión por resultados y hasta cambios de última hora con el artista fallero.

En las fallas de Especial, el dinero se los gastan para poder entrar en el corazón de la historia. Una vez están los 'ninots' en la calle, la gente se acerca, graba y los fotografía, por eso también se invierte en un acabado de primer nivel que, según los artistas, aguante el primer plano con degradados, texturas, pieles, metalizados, rotulación fina y detalles mínimos que refuercen la armonía del conjunto.

La inversión de cada falla también reside en el concepto y la narrativa que proyecta para el jurado y el público que la ve porque tiene que tener lema, crítica, lectura clara y escenas que funcionen.

Los que más se gastan

La comisión de la Sección Especial que más dinero ha empleado este 2026 ha sido el diseño de Convento Jerusalén - Matemático Marzal realizado por el artista David Sánchez Llongo con una inversión de 260.000 euros.

En segundo lugar, se encuentra Monestir de Poblet-A. Albiñana con 200.000 euros. En tercero, Exposición-Micer Mascó con 195.000 euros y Na Jordana con 185.000 euros. El Pilar tiene una inversión de 180.000 euros; Sueca-Literato Azorín, 171.500 euros; y Almirante Cadarso-Conde Altea, 170.100 euros.

La categoría se presenta con una única novedad en el apartado de artistas: el regreso de Carlos Carsí, que lo hace en Cuba-Literato Azorín, allí donde, hace ya diez años, tocó el cielo con el primer premio y este año tiene una inversión de 110.000 euros. Todos los demás mantienen sus mismos artistas. De hecho, Sergio Musoles va camino del récord: será su 14ª falla en Reino de Valencia-Duque de Calabria con una inversión de 107.000 euros, la más baja de la sección Especial.

Premios del monumento

Para optar a los premios de sección en las Fallas de València, la participación no es automática y hay que cumplir una serie de requisitos previos que marca cada ejercicio la Junta Central Fallera (JCF).

En primer lugar, la comisión debe figurar censada e inscrita en la JCF, condición indispensable para entrar en el circuito oficial de concursos y premios. Sin este paso administrativo, la falla queda fuera de cualquier valoración competitiva, por muy ambicioso que sea el proyecto artístico.

El segundo requisito pasa por la adscripción a una sección o categoría, un encuadre que determina con qué otras comisiones compite cada monumento en presupuesto, dimensiones y características del proyecto.

Así ha ardido la falla Convento Jerusalén

Así ha ardido la falla Convento Jerusalén / Germán Caballero

La JCF publica periódicamente clasificaciones provisionales y abre un periodo para presentar alegaciones si una comisión considera que su asignación no se corresponde con su situación real. En ese margen de tiempo se corrigen errores, se revisan datos y se ajusta la competencia antes del tramo decisivo.

Por último, hay que plantar el monumento en la demarcación y cumplir con lo declarado. Esto implica respetar los parámetros comunicados y atender el conjunto de normas que rigen la convocatoria anual.

La otra cara

En el otro lado de la baraja, por ejemplo, se encuentra la Falla Plaza de Honduras, una comisión que refuerza su apuesta por la sostenibilidad con un plan de innovación ambiental desarrollado junto a Socarrat Studio y el artista fallero Platero. El proyecto, que incorpora materiales más sostenibles y el uso de pinturas ecológicas, en colaboración con Isaval, tiene el objetivo de reducir la huella de carbono y promover una transformación progresiva de la fiesta hacia modelos de producción más responsables con presupuesto de apenas 3.500 euros.

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