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'Plantà' para recuperar tiempo

La tregua que da la borrasca Regina permite sacar más piezas a la espera de unas jornadas llenas de incertidumbre, que desorienta al público de las «mascletaes» y genera un irregular día de «Prefallas»

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Qué sensaciones más encontradas. La lluvia no es bien recibida en Fallas. Ni el viento ni nada que se le parezca. Pero en la jornada del sábado hizo de parapeto para lo que era una jornada de alto riesgo. Porque es cuando muchos vecinos, falleros o no, procedente de poblaciones, acuden para vivir la «mascletà» y una jornada de paseo por le Cap i Casal.

Pero entre las restricciones ferroviarias y el mal tiempo, finalmente no hubo una asistencia tan grande. Regina dejó en casa a mucha más gente de la normal en un Prefallas. Tanto es así, que la avenida de Marqués de Sotelo no estaba completamente llena en el inicio del disparo, que los asistentes vieron entre paraguas. Una mañana muy tonta, en la que hubo cielo gris y, ocasionalmente, conatos de aguacero. Nada que no fuera soportable, pero que, ante la duda, dejó para mejor ocasión la presencia en un día grande.

¿No son bien recibidos los visitantes? Claro que sí. El problema es la sensación de estar «muriendo de éxito» y eso no es nada recomendable.

Las fallas salen a la calle: El Pilar comienza a descargar las piezas de su monumental falla

Moisés Domínguez

Charanga y botellón

Por ejemplo, fue un día en el que se preveía que no faltaran las charangas, y una de ellas taponó buena parte de la plaza. Y no parece que la Policía Local esté por la labor de invitar a acabar el concierto. Mientras una multitud se divertía mientras taponaba, un coche policial acompañado de varios agentes entraba en el edificio municipal sin importarles mucho. Lo mismo que el botellón que se desarrollaba delante mismo del automóvil.

Es por ello que lo que no se puede arreglar formalmente, se hace meteorológicamente: este «que si, que no» atempera una València fallera que, cada día que pasa rebosa. El viernes, con todas las calles cortadas y la ciudad funcionando, laboralmente, exactamente igul que siempre. En la noche del sábado, con la primera tanda de verbenas, cerradas a las cuatro de la mañana. Y el domingo, a la espera de acontecimientos, porque vuelven a aparecer señales de truenos.

Un temor planea, de todos modos: si todos aquellos que no han acudido estos días lo harán cuando los cielos se atemperen. Aunque el próximo fin de semana, también crítico, tiene nueves y gotas en los portales al uso.

Afortunadamente para los artistas, estas condiciones no impiden el traslado de piezas a las respectivas demarcaciones. Vienen con un día de retraso y, en este trabajo, los tiempos están medidos. Pero ni hay señales de dana ni de vendaval, con lo que las piezas van llegado a la espera de tiempos mejores, aunque el izado no se puede demorar.

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