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Fallas 2026

Reabren el acceso a la plaza tras quedar la mascletà a medio disparar por la lluvia

Buena parte del material del inicio del disparo se ha quedado colgado sin explotar y el terremoto ha entrado descompasado, después de que haya tenido que ser encendido por un operario

Así ha sido el disparo del 10 de marzo de la Pirotecnia Crespo / David García Sebastiá

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

No hay superstición que valga. 10 de marzo, martes y Pirotecnia Crespo evoca una fecha que está tatuada en el imaginario popular. Hace seis años dispararon una "mascletà" ante poca gente. Gente que, a pesar de ello, estaba con la mosca tras la oreja. Veían que las cosas no andaban del todo bien y, de hecho, la asistencia a los disparos anteriores había sido comedida.

Crespo disparó, fue aplaudido y la gente se marchó a casa entre la incertidumbre. Los artistas seguían plantando y pasaban las horas con el run-run. Pero entrada ya la tarde cambiaron las cosas: el presidente de la Generalitat anunciaba la suspensión de las Fallas y de la Magdalena. Comenzaba un camino que no todos pudieron acabar y que dejó a la sociedad, mucho más que a la fiesta, una huella difícil de olvidar.

La máquina del tiempo ha girado y ahora, el mundo piensa en otra cosa. El virus fue derrotado, pero es el hombre quien tiene que evitar matarse a así mismo, tal como señala la falla municipal "Hope". Y Crespo volvió a disparar. Como viene haciendo desde que la fiesta recuperó el pulso. Pero no en un martes 10, como en este caso.

Pólvora mojada

Si entonces las condiciones fueron sensibles, este año el disparo de Pirotecnica Crespo también ha sufrido importantes problemas. Buena parte de la pólvora del inicio se ha quedado colgado sin explotar debido a las lluvias acumuladas durante toda la mañana y el terremoto ha entrado descompasado, después de que haya tenido que ser encendido por un operario.

Una vez finalizado el disparo, la plaza ha quedado blindada sin permitir al público acceder más allá de las vallas habituales hasta que ha terminado la inspección general del recinto pirotécnico. A esta hora la plaza ha sido reabierta.

Invitados

Entre los invitados, el gobierno autonómico ha desfilado metódicamente desde el primer día. Pero faltaba la más implicada en el quehacer fallero: la consellera de Educación, Carmen Ortí. Recientemente, porque arbitró la ampliación del calendario escolar para ganar un festivo, para los niños en el calendario de Fallas, el del día 15. Pero doce meses atrás, antes de asumir responsabilidades de alto nivel, era la orgullosa madre de una fallera de la corte de honor, un auténtico portento llamado Carme Montes, la profesora de Secundaria que era de las que te permitían entender de primera mano la cantidad de talento que se pierde con la corte de honor, cuyas integrantes tienen condiciones sobradas para hacer algo más que imagen. La acompañó la colega de Industria, Marian Cano.

Las falleras mayores y el público concentrado a los pies de la maslcetà

Las falleras mayores y el público concentrado a los pies de la maslcetà / Levante-EMV

Y deportistas: la Fundació Llevant UE, la piloto Nerea Martí y la regatista Blanca Fernández.

Las comisiones invitadas fueron del 8 al 12. Casi nada: cuatro históricas y potentes: Na Jordana, Avenida del Oeste, Plaza de la Merced y Convento Jerusalén, la falla de Carmen Prades y Martina Songel, con las nietas de Juan Roig como sucesoras en el trono verde. Y la que no es potente en falla rebosa en historia: Murillo-Palomar, fundada en 1887.

Los pueblos falleros fueron Picassent, Alzira, Turís, Alginet, Puçol y Riba-roja.

El pasacalle fue de la Societat Musical dels Poblats Marítims.

Aguantando estoicamente el aguacero de mediodía

Aguantando estoicamente el aguacero de mediodía / Moisés Domínguez

Disparo hubo. Y aguacero también. Pero la promesa de una "mascletà", ahora que se ha doblado la esquina del mes de marzo fallero, es suficientemente tentador como para que cientos de personas hayan desafiado el aguacero que ha caído a mediodía en la ciudad de València. Y la consecuencia es que aquellas personas que llegan temprano para obtener la recompensa de ver el disparo en primera línea, no se han bajado del caballo y han aguantado estoicamente los veinte minutos de aguacero.

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