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Revive, día a día, qué pasó los días de Fallas de 2020, interrumpidas un 10 de marzo por la pandemia

Se cumplen seis años de la suspensión de las Fallas, cuya semana hasta el 20 de marzo estuvo cargada de episodios relacionados con la fiesta, mientras la Humanidad se confinaba

Foto tomada a las 19 y 12 minutos del 10 de marzo de 2020

Foto tomada a las 19 y 12 minutos del 10 de marzo de 2020 / Fernando Bustamante

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Hace seis años, Carmen Prades era una recién estrenada veinteañera. Algunas falleras de la corte actual estaban en la adolescencia, sin estrenar la mayoría de edad, y la corte infantil empezaba a desarrollar cierto sentido como crías de tres, cuatro o cinco años. Las Fallas de Especial eran las mismas y los artistas, prácticamente también. Pero parece que un mundo ha pasado desde entonces. Desde aquel momento en el que las Fallas, las de 2020, las que tienen exactamente el mismo calendario que ahora, un martes como hoy, vivieron su primera suspensión desde la Guerra Civil. Estos son los episodios que se vivieron en una Semana Fallera inimaginable.

"Por todo ello, como ha sucedido en otros eventos como el Carnaval de Vencia, la Feria Internacional de Turismo de Berlín o el Mobile World Congress de Barcelona, hemos acordado, siguiendo las instrucciones del Ministerio de Sanidad, aplazar la celebracion de las fiestas de las Fallas y de la Magdalena en toda la Comunitat Valenciana. Tomamos esta decisión por responsabilidad, por indicación de los expertos en salud pública y, sobre todo, pensando en el interés general de valencianos y valencianas. Apelamos, por tanto, a la comprensión de toda la ciudadanía valenciana ante este hecho extroaridnairo, especilamente de aquellas personas que se verán afectadospor un decisión tan compleja".

Diez de marzo de 2020. Estas palabras de Ximo Puig quedarán grabadas en la historia de las Fallas y de la ciudad. Se recordarán hoy y dentro de cincuenta años. Fue el remate a la jornada del gran cataclismo. La paralización de la fiesta fallera por primera vez en más de ochenta años. Y el final a unos días en los que esta mutilación pasó de verse como algo ajeno a algo lejano, a un pequeño temor y a un destino sin remedio.

Las Fallas de 2020 pasaron a escribirse de su formato habitual. Por eso, y pensando en todas las generaciones que lo puedan revisar en el futuro, conviene recordar esos diez días que marcaron un punto de inflexión. La vida de la fiesta y la vida de la ciudad.

Martes, 10 de marzo. El preludio de la tragedia

Las Fallas se levantaron con inquietud: junto con anuncios llamando a la tranquilidad porqueValència no era lugar de riesgo llegaban otros que no auguraban nada bueno, como la suspensión de las clases en Madrid. El día 10 amaneció con las primeras carpas ya levantadas, los últimos balances de las verbenas del "Prefallas" y los premios de "llibrets" de la Generalitat. La Plaça de la Malva y Na Jordana se llevan los premios grandes.

Como este año -y además, en el mismo día, martes-, Crespo disparó la última "mascletà", ante la misma poca cantidad de gente que en los días anteriores. Planeaba una sensación extraña. Y ya por entonces más de uno se fue a casa pensando que quizá había asistido a la última del ciclo.

Nadie dio la voz de alarma, o no se quiso escuchar, o los horarios estaban muy ajustados. Lo cierto es que las fallas, algunas, subieron remates a lo largo del día como si nada estuviese pasando. Algunas lo pagarían muy caro.

A media tarde empezó a girar el destino. Reuniones al más alto nivel y confirmación de la noticia. Las Fallas se aplazaban. O suspendían, que para el caso es lo mismo: interrupción y ya veremos qué pasa en el futuro.

Ya en ese momento se señala a Feria València como "Arca de Noé" para guardar esas fallas que, en ese momento, están en los talleres a punto de salir, escampadas en las plazas o levantadas en gran medida (Exposición, Reino de València-Duque de Calabria, Na Jordana, Sueca-Literato Azorín, Cuba-Literato Azorín, Costa y Borrás, Doctor Olóriz, Grabador Esteve...).

Momento histórico de la Meditadora, con la mascarilla puesta

Momento histórico de la Meditadora, con la mascarilla puesta / Germán Caballero

Miércoles, 11 marzo. Fallas de julio y mascarilla

"Gestionaremos esta derrota y renaceremos". Palabras de Carlos Galiana. Aún anestesiados por el mazazo que supone la interrupción de la fiesta, la ciudad se levanta con todo el atrezzo festivo preparado, pero sin efecto: carpas, churrerías, luces, fallas y cadafal de la Ofrenda. Turnos en las peluquería, trajes a punto. El género de comida y bebida en los casales. Ramos encargados. 159.000 contratos. Toca gestionar la calamidad. Falleras, aún con los moños hechos, lloran a pie de falla.

Y se gestionó. Que otra cosa es que no se pudiera materializar. Una reunión con los estamentos de la fiesta finaliza con una nueva fecha. Nacen las Fallas de Julio. Del 15 al 19, con el mismo formato que en marzo. Con el daño colateral de que se quemará la falla municipal a puerta cerrada y aquellas piezas de Especial que no se puedan desplantar. Término nuevo en la historia de la fiesta y que se acoña desde entonces.

Pero antes se produce el momento icónico: se incorpora la mascarilla a la Meditadora.

Y en los análisis empieza a asumirse a aparecer uno de los aspectos que es, desde entonces, plataforma argumental: el desastre económico que supone la suspensión. O dicho de otra forma, el impacto económico que genera la fiesta. Los 700 millones, esos que la Interagrupación señaló en un informe de impacto económico años atrás, se toma como medida referencial.

El  histórico discurso de Consuelo Llobell

El histórico discurso de Consuelo Llobell / Miguel Angel Montesinos

Jueves, 12 de marzo. Lágrimas y subvención

«Soy médico y por encima de todo está el Bien Común y la saludde nuestra población. Vamos a demostrar al mundo que los falleros no se rinden". Entre lágrimas, Consuelo Llobell comparece para lanzar su primer mensaje. Se ha cuestionado por qué se la ha escondido en las 48 horas anteriores. La explicación es que se prefería que hablara con el plan de futuro preparado.

Consuelo sale en lo espiritual porque en lo material también se toma una decisión trascendente aprovechando la calentura del momento: las Fallas recibirán un 37,5 por ciento suplementario de ayuda. Que, salvo a las de categorías superiores, les servirá, sin duda, para sacar adelante el ejercicio siguiente.

Mientras, se avisa que la "cremà" no será tal, sino una quema. Y que será a puerta cerrada. Que no se avisará para no atraer a la gente. Y mientras, desde las comisiones empiezan a salir iniciativas, como la de comprar los ramos de flor encargados para la Ofrenda. Para ayudar a los floristas y como icono emocional.

Feria València se convirtió en el "Arca de Noé" de las fallas que tardaron un año y medio en ser plantadas y quemadas

Feria València se convirtió en el "Arca de Noé" de las fallas que tardaron un año y medio en ser plantadas y quemadas / Germán Caballero

Viernes, 13 de marzo. El milagro de la "desplantà"

Últimas horas en libertad. Empiezan, simultáneamente, el traslado de piezas a Feria València y la "desplantà". La pericia de los profesionales permite salvar casi ilesas a Sueca-Literato Azorín, Exposición o Grabador Esteve. No así Cuba, Na Jordana o Duque de Calabria, condenadas al fuego. "Las Fallas no son un Lego" dicen los artistas con razón: están hechas para montarse, no para desmontarse.

Con los primeros trabajos de desmontaje de la jaula de la "mascletà" se anuncia el Estado de Alarma y quemar lo que no se puede salvar deja de ser una prioridad.

Sábado, 14 de marzo. "Ninots indultats" para Almirante

Casi a la vez que el confinamiento general se anuncian los "ninots indultats". Ambos para Almirante Cadarso-Conde Altea. Sera esta comisión la que reciba el último galardón del abortado año. Ya aparece La Marina como segundo espacio para guardar fallas. Aprovechando todavía la libertad de movimientos empiezan a aparecer ramos de flores en el "cadafal" de la plaza de la Virgen y en el camarín de la Basílica. La Junta Central Fallera lanza un comunicado pidiendo que la gente se quede en casa.

Domingo, 15 de marzo. ¿Cómo se hacen fallas en Julio?

El domingo pasa con indolencia y sirve para que la ciudadanía fallera especule cómo pueden hacerse Fallas en julio, con 30 grados y más. Hay debate, especialmente con la indumentaria y la Ofrenda. Pero da la sensación de que esto va para largo. Carlos Galiana advierte que las fiestas de mayo están en el aire. Y acabarán desplomándose también.

Crema de la falla del ayuntamiento de valencia 2020 a puerta cerrada por la suspension.

Crema de la falla del ayuntamiento de valencia 2020 a puerta cerrada por la suspension. / Germán Caballero

Lunes, 16 de marzo. Turno del fuego

Justo cuando se le deberían haber dado los últimos retoques ante la inminente visita del jurado, en las primeras horas del 16, la falla Duque de Calabria es consumida por un fuego vandálico. Es el preludio de la quema del resto de monumentos. Se queman a medianoche, entre extremas medidas de seguridad contra los mirones. Es el final de un particular, a la vez que incomprensible, juego del gato y el ratón. No están las cosas como para intentar acercarse a ver en fuego que aparece ante escasísimos y acreditados testigos.

La meditadora ha salvado, por lo menos, el busto.

La inmensa mayoría están en casa. Es el turno de las redes sociales. Y ahi se extiende el lema: #Joemquedeacasa. A la vez que se muestran las fallas que se plantan en las casas aprovechando ninots guardados desde hace años. Todo por el simbolismo.

En turno de hastags, la falla municpial, la destruida y la salvada, inspira (quien lo iba a decir cuando se acuñó su lema, diez meses atrás) el otro gran lema del confinamiento: #açotambepassara

Se confirma también la suspensión de San Vicente Ferrer. Con Fallas y Semana Santa, la primavera avanzará en silencio. La Virgen y el Corpus caerán más adelante.

Plaza de la Virgen con estructura de la Mare de Deu sin montar tras las suspension de las Fallas 2020

Plaza de la Virgen con estructura de la Mare de Deu sin montar tras las suspension de las Fallas 2020 / Germán Caballero

Martes, 17 de marzo. Habrían sido unas malas Fallas

Si la pandemia no se lleva por delante las Fallas, éstas tampoco habrían sido un camino de rosas. Lluvia y viento acogen un 17 de marzo que habría sido, en otra dimensión, igual de calamitoso. Ofrenda que se habría echado a perder. Y seguramente, más de una falla no habría aguantado la verticalidad. El busto de la Meditadora se empapa sin piedad mientras las comisiones empiezan a anunciar la renovación de los artistas.

Nos deja Fernando García Ribas mucho antes de lo que tocaba. El tumor inoperable arrebata a una buena persona y un buen artista. Deja para la historia siete fallas de Especial y dos obras a título póstumo, pendientes todavía de plantar y quemar.

Miércoles, 18 de marzo. Ofrenda en casa.

Si no hay Ofrenda, se inventa. Los casales aparecen en su interior adornados con los ramos y alguna imagen de la patrona. Falleras se visten ex profeso y se fotografían para recordar que debían haber estado en la calle. No hay mucho más que hacer en casa y es una forma de apaciguar la melancolía.

Músicos valencinaos tocando en los balcones pasodobles el 19 de marzo

Músicos valencinaos tocando en los balcones pasodobles el 19 de marzo / Francisco Calabuig

Jueves, 19 de marzo. Festival dels Balcons

Suena la música desde los balcones. Los músicos se apuntan al "Festival dels Balcons" y animan un poco el tedio del confinamiento y la desazón de sabe que, a estas alturas, se estaría agotando la fiesta.

La Misa a San José se celebra a puerta cerrada y, como tantas otras cosas, se siguen por circuito cerrado.

Joan Ribó visita el "Arca de Noé" de Feria València y destaca el "ejemplar comportamiento de los falleros" en la gestión de la crisis.

Consuelo Llobell se asoma al balcón de su casa enfundada en una sudadera de confinamiento: «Quitaremos la mascarilla a la chica y el ser humano habrá ganado». La vida le niega un destino simplemente normal y se aferra a otra ida: "Las cosas no suceden por casualidad".

Viernes, 20 de marzo. Rebajando la euforia

La ciudad se despierta como cualquier otro día de confinamiento. La depresión del 20 de marzo no es tal porque se arrastra desde hace tiempo. El ejercicio 2021 empieza con un baño de realidad por parte de Ximo Puig cuando rebaja la euforia y aplica factores de corrección a las Fallas de Julio: "en estos momentos es muy aventurado saber qué va a pasar en los próximos meses". El tiempo le dará la razón. Pero no en su plan B, octubre. La ausencia se hará aún más larga, pero eso, en ese momento, ni se vislumbra.

Epílogo.

Lunes, 23 de marzo.

A mediodía, una meditadora empapada por la lluvia que ha caído durante los días previos y aún con la mascarilla puesta abandona en silencio la plaza del Ayuntamiento y es depositada en la base del Alinghi.

Desde este 10 de marzo habría que esperar a septiembre de 2021 para que las Fallas recobraran, a medio gas, las sensaciones.

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