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Fallas 2026

València, a reventar en el supersábado de las fallas 2026

Los pasajeros han abarrotado los convoyes de Renfe previos al corte de llegadas entre las 13 y las 15 horas

El centro ya estaba lleno dos horas antes de la mascletà; en Convento Jerusalén, no cabía un alfiler

Marta Rojo

Marta Rojo

València

Cuando faltaban más de dos horas para la mascletà, en los alrededores de la falla de Convento Jerusalén no cabía ya ni un alfiler. Desde las 11 de la mañana, centenares de personas se agolpan alrededor de las vallas para ver el monumento, cuyos ninots centrales y muchos de sus detalles están ya plantados. Desde bastante temprano, la calle San Vicente, en el tramo que desemboca en la plaza de San Agustín, es un río de personas. También en la estación del norte empiezan a llegar, a cientos, las personas que vienen a ver la mascletà o a disfrutar de las rutas falleras. Y en la zona cercana a la zona cero de la pirotecnia, hay quien coge sitio desde horas antes.

Convento Jerusalén, llena de gente desde primera hora.

Convento Jerusalén, llena de gente desde primera hora. / Fernando Bustamante

Con un pronóstico de cielos nublados, pero sin lluvia, con los monumentos, ya bien visibles, a falta de algún detalle en sus puestos, y con toda la artillería de hostelería, petardos y churrerías falleras ya a pleno rendimiento, la ciudad recibe este sábado a miles de personas.

Los trenes de Metrovalencia también iban llenos desde primera hora de la mañana con una imagen más propia de un día laborable que de un sábado. El objetivo era llegar al centro con tiempo para evitar aglomeraciones y poder disfrutar del 'superfinde' fallero. Y eso que los maquinistas están en huelga desde hoy, aunque los servicios mínimos son cercanos al 80 %.

Uno de los puestos callejeros de comida y bebida en la zona de la Estación del Norte

Uno de los puestos callejeros de comida y bebida en la zona de la Estación del Norte / Carles Llorca

Ríos de gente en la Estación del Norte

La Estación del Norte tiene puestas en el vestíbulo decenas de vallas rojas que forman circuitos para organizar, sobre todo, la salida de los primeros trenes, después de la mascletà en la plaza del ayuntamiento. Eso, después de que esta infraestructura ferroviaria haya estado durante varios días en el centro de la polémica entre administraciones. El Ayuntamiento de València solicitó, y Renfe concedió, que los trenes de varias líneas de cercanías no llegaran hasta esta céntrica estación en la franja horaria más cercana a la mascletà. Polémicas y reuniones maratonianas aparte, como la que se celebró ayer entre Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno central, lo cierto es que esta decisión ha obligado a cientos de usuarios de Cercanías a adelantar su llegada a la ciudad.

Este viernes, la Junta Local de Seguridad acabó con un pacto: el de que no hay solución posible para este año. Así que se mantiene la decisión: los trenes de las líneas C1 y C2 no llegarán a la Estación del Norte entre las 13 y las 15 horas para evitar aglomeraciones en la mascletà. Los usuarios en dirección a València se han visto obligados a apearse en Albal y probar suerte con las lanzaderas habilitadas 'in extremis' por la Generalitat Valenciana.

Metros llenos a primer ahora en este 'macro' finde fallero en València

Redacción Levante-EMV

“Se nos ha ido un poco de las manos”

Miriam trabaja en una de las tiendas de la estación. “Adelantar y más que eso, me he tenido que cambiar el turno para poder llegar y volver”, dice. Miriam es de Catarroja y no tiene muy claro que su trabajo de estos días sea especialmente útil. “No entra nadie”, dice. El vestíbulo de la estación se ha convertido en un pasillo que vomita toneladas de gente directamente a la mascletà, sin interacción con el resto del entorno. “Es el peor año, aunque el año pasado también fue bastante fuerte”, dice. A ella le cuesta especialmente volver a casa, este viernes mismo estuvo esperando. Termino de trabajar justo a las tres de la tarde, cuando se retomaba o intentaba retomar una cierta normalidad en la estación. “Este año se nos ha ido un poco de las manos”, lamenta.

Lleno absoluto para la mascletà del 14 de marzo hasta el Mercado Central.

Lleno absoluto para la mascletà del 14 de marzo hasta el Mercado Central. / Fernando Bustamante

Es lo que opinan también algunas asociaciones de vecinos y comerciantes, especialmente por el despliegue de puestos callejeros de comida y bebida. Los monumentos y carpas no son lo único que corta las calles de la ciudad: también 79 mercaditos, cada uno de los cuales puede ofrecer hasta diez puestos de comida, y 165 churrerías y buñolerías por todos los barrios.

Por ejemplo, el puesto en el que, a pocos metros de la estación, trabaja Juan. En él, se venden mojitos, bocadillos y salchipapas, pero sobre todo sangría: ya hay decenas de vasos llenos alineados, listos para ser distribuidos. Es el primer año de Juan trabajando en ese espacio, pero no sus primeras fallas, y reconoce que no ha visto nada igual en cuanto a la cantidad de gente y el ambiente. Si se le pregunta si diría que ese ambiente es bueno, se encoge de hombros. “Por la noche no tanto”. Es entonces cuando atiende a quienes se han pasado todos los niveles de la fiesta. Este año, dice ver los estragos de unas fiestas que abarcan dos fines de semana más que fallas anteriores.

Llegada de uno de los últimos trenes de la C2 a la Estación del Norte de València

Carles Llorca

“Cuando se abre la puerta, asusta”

En una tienda de lencería del centro, Ana mira hacia la puerta corredera, sobresaltada cada vez que se abre porque alguien pasa demasiado cerca. El silencio dentro de la tienda, vacía como últimamente -las fallas sacan a la gente a la calle, pero no la meten en los bajos comerciales- es total, pero el ruido en la calle es atronador. “Cada vez que se abre la puerta, asusta”, dice. Ella y su compañera salen a las tres y media, cuando ya ha pasado la mascletà pero aún así tienen que abrirse paso por una ciudad que no se lo pone fácil.

Y eso que, cerca de la tienda, la calle ha pasado pronto a ser peatonal por la vía de los hechos. La gran afluencia de público al centro de València a lo largo de esta mañana ha obligado a la Policía Local a adelantar los cortes de tráfico más de una hora sobre el horario normal. Según fuentes municipales, lo previsto en un día normal es que la circulación se corte en San Agustín a las 12 del medio día, pero en esta ocasión ese primer cinturón que ha adelantado a las 10.40 horas y apenas diez minutos después, a las 10.50 horas, se ha tenido que establecer el segundo corte a la altura de la Plaza de España.

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